Opinión
Se necesita en la administración municipal profesionales especializados en gestión cultural
Facultad de Humanidades de la Universidad de Piura
Facultad de Humanidades de la Universidad de Piura
Sin embargo, todos estamos convencidos de que la cultura contribuye a la calidad de vida y de que las instituciones públicas deberían no solo crear un ambiente favorable, sino también potenciar su desarrollo. Además, de esto ya tenemos muchas pruebas, la cultura es un gran apoyo para todo desarrollo, social y económico incluidos.
Quizá muchas veces se tiende a pensar que esa responsabilidad le compete sobre todo al Ministerio de Cultura; sin embargo, la mirada a países con una presencia cultural intensa sorprende: la inversión pública en cultura la tienen asumida sobre todo las municipalidades. Las actividades artísticas y culturales, los elencos, las bibliotecas e incluso el cuidado del patrimonio aparecen en las agendas municipales.
La descentralización cultural está recomendada por las instituciones internacionales desde los años setenta del siglo pasado. ¿Eso es posible en el Perú? Durante la presidencia de Alejandro Toledo, es decir, muy a principios de este siglo, se pusieron las bases legales para concretar el mandato constitucional de ir realizando gradualmente la descentralización del país, y en la legislación de esos años se decide qué puede y qué debe hacer cada nivel de gobierno (nacional, regional y municipal).
A partir de ahí, se han ido transfiriendo las competencias, pues eso es descentralización. Para cultura, se realiza en 2007. A partir de ahí, cada año, cuando los gobiernos locales (las municipalidades) establecen el presupuesto, pueden pedir al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) que también se les adjudiquen fondos para desarrollar proyectos en el sector de la cultura. Esta es la otra implicancia esencial de la descentralización. Por ejemplo, se solicita fondos para equipamientos (teatros, auditorios, centros culturales…), para crear elencos, para la educación patrimonial o artística, para el fomento de la participación y mucho más; de ser posible, con un plan estratégico de varios años.
¿Las municipalidades tienen esos planes y estrategias más allá de acciones culturales puntuales, de una celebración por fiestas y, por ejemplo, un Cascanueces por Navidad? En 2024, el Ministerio de Cultura publicó que muchos gobiernos locales pidieron asesoramiento, pero solo tres han avanzado en un plan.
Hace ya bastantes años, el MEF implementó el portal de Consulta Amigable con información de los proyectos de inversión pública. Con esfuerzo, tras una búsqueda en dicha web, se ubica el rubro “Deporte y cultura”, donde se identifica que alrededor del 75% de lo previsto por las municipalidades, en efecto, se invierte.
Sin embargo, al revisar los datos se observa un hecho impactante: hay alrededor de diez veces más proyectos de deporte que de cultura. No se trata de apoyar menos al deporte o de generar menos espacios para su práctica, sino de dar mayor impulso a las iniciativas culturales con una estrategia clara a mediano plazo.
El problema no es la falta de fondos, sino que en la planificación municipal no están muy previstos los proyectos de inversión en cultura. ¿Por qué? ¿Quizá porque muchas municipalidades no tienen un departamento de cultura que planifique esa estrategia a medio o largo plazo?
En efecto, cuando se van estudiando los organigramas municipales, se comprueba que rara vez hay una gerencia de cultura (o sea, un ministerio de cultura a nivel municipal). En muchos casos, esta se le atribuye a una gerencia (o subgerencia) junto con educación, desarrollo social, turismo, juventud y otras áreas. De esta manera, la atención a la cultura se diluye entre tantos otros temas relevantes.
Una recomendación para las nuevas administraciones municipales que se están conformando tras las elecciones es que prevean una gerencia exclusiva para la cultura, que promueva y facilite el ejercicio de los derechos culturales. Se necesita en la administración municipal profesionales especializados en gestión cultural que diseñen e implementen esas estrategias sostenidas en el tiempo.
Asimismo, sería conveniente que el MEF separe la cultura del deporte. Esto permitiría analizar más fácilmente la evolución de la inversión municipal y evaluar el compromiso real de los gobiernos locales con el desarrollo cultural.