País
Todo comenzó cuando Jorge ingirió accidentalmente una sustancia cáustica en la empresa de aire acondicionado donde trabajaba. El producto le provocó quemaduras internas severas que dañaron toda la extensión de su esófago, el conducto que transporta los alimentos desde la boca hasta el estómago, y comprometieron también parte de este último órgano.

Una cirugía de casi diez horas para devolverle la capacidad de alimentarse
Debido a la complejidad de sus lesiones, un equipo multidisciplinario del Hospital Sabogal, liderado por el doctor Eduardo Serrano, cirujano especialista en esófago y estómago, y el doctor Enrique Loo Tello, del Hospital Nacional Guillermo Almenara, realizó una compleja intervención mediante técnicas laparoscópicas y mínimamente invasivas.
El procedimiento, conocido como ascenso gástrico tipo McKeown, consistió en utilizar el propio estómago del paciente para reconstruir la vía por donde pasan los alimentos, reemplazando la función del esófago dañado.
“Tuvimos que reemplazar el conducto dañado utilizando el propio estómago del paciente. Lo movilizamos y ascendimos hacia las regiones torácica y cervical para formar una nueva vía de alimentación”, detalló el doctor Serrano.

La operación duró casi diez horas y comprendió intervenciones en el abdomen, tórax y cuello, lo que demandó una cuidadosa planificación y coordinación entre los especialistas para afrontar la complejidad del caso.
El regreso a casa y la alegría de volver a comer
Tras la cirugía, Jorge permaneció hospitalizado más de 40 días, sometido a vigilancia médica, mientras los especialistas supervisaban su recuperación y el reinicio progresivo de su alimentación.
Actualmente, sigue una dieta que avanza de líquidos a alimentos de mayor consistencia, de acuerdo con su evolución, y continúa asistiendo a controles médicos para recuperar gradualmente sus actividades cotidianas.
Pero más allá del éxito de la intervención, hay algo que tiene un significado especial para él: la posibilidad de volver a compartir momentos cotidianos con su familia.
“Después de mucho tiempo sin poder comer, me siento muy feliz. Para mí es una bendición volver a casa y poder compartir la mesa con mis hijas”, expresó emocionado.
El paciente también agradeció el acompañamiento del personal médico, de enfermería y técnico, durante los largos meses que enfrentó esta difícil situación.
“Estoy muy agradecido con todos; me han tratado súper bien. Gracias al Hospital Sabogal por darme esta segunda oportunidad de vida y permitirme vivir dignamente”, manifestó, al reconocer especialmente la labor de los doctores Serrano, Loo y Delgado.
Esta intervención refleja la capacidad de los equipos especializados de EsSalud para afrontar procedimientos de alta complejidad mediante el trabajo articulado entre hospitales, con una atención que busca no solo recuperar la salud, sino también devolver autonomía y calidad de vida a los pacientes.
Para Jorge, cada avance en su recuperación tiene hoy un valor especial. Después de tantos meses de dificultades, volver a alimentarse significa también recuperar esos pequeños momentos familiares que antes resultaban imposibles.
Lea también en El Peruano