Opinión
Directora de la Escuela de Administración en Turismo y Hotelería
De este total, aproximadamente 50,000 serían visitantes extranjeros, mientras que el resto correspondería a turistas y excursionistas nacionales. La magnitud de estas cifras evidencia el movimiento que puede generar un acontecimiento de esta naturaleza, pero también plantea una pregunta que debería ocupar al sector turismo: ¿cómo convertir una visita de pocos días en una oportunidad que permanezca durante muchos años?
La visita del papa Francisco, en 2018, constituye un antecedente importante. En aquella oportunidad, las estimaciones del sector superaron los 800,000 visitantes y situaron el impacto económico en alrededor de los US$ 90 millones.
Si bien existen diferencias entre las cifras proyectadas y las reportadas posteriormente por distintas fuentes, aquella experiencia mostró que una visita papal puede trascender su dimensión religiosa y generar movimiento en actividades como el transporte, el alojamiento, la gastronomía, el comercio y otros servicios vinculados al turismo. Ocho años después, el contexto es diferente y la oportunidad puede ser mayor si el país logra aprovechar la atención que genera este acontecimiento.
El impacto de la visita del papa León XIV no debería evaluarse únicamente por el número de personas que lleguen al país o se movilicen entre las ciudades del recorrido. También será necesario observar cuánto tiempo permanecen, cuánto gastan, qué actividades realizan y qué otros destinos visitan. En este punto, el turismo religioso representa una oportunidad que puede ir más allá de la participación en las actividades programadas.
Nuestro país tiene hoy una gran oportunidad. La Ruta de León, impulsada por el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, puede ser mucho más que el recorrido de una visita papal: puede convertirse en una herramienta para acercar a los visitantes al patrimonio, la cultura y las experiencias de las regiones involucradas.
Lambayeque ofrece una señal que merece especial atención. Según información regional, entre mayo de 2025 y abril de 2026, la denominada Ruta del Papa León XIV movilizó 1.2 millones de visitantes y generó alrededor de 300 millones de soles. El dato permite observar que el interés asociado a la figura y al recorrido del papa puede mantenerse más allá del momento específico de su visita, abriendo posibilidades para desarrollar rutas, experiencias culturales, propuestas gastronómicas y otros productos que permitan prolongar ese interés en el tiempo.
La visita tendrá una fecha de inicio y una fecha de término, pero su valor turístico dependerá de lo que permanezca después de noviembre: los destinos que hayan logrado posicionarse, las experiencias que continúen funcionando y las comunidades que puedan beneficiarse de una actividad turística más dinámica. Una visita papal puede durar seis días, pero si el Perú logra convertir la atención que genera en una estrategia de desarrollo turístico, su impacto puede permanecer durante muchos años.