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La noticia la recibió en un hospedaje de Jesús María, donde descansaba junto a su madre tras rendir el examen de admisión. Medicina ofrecía 54 vacantes para más de 4,000 postulantes. Marilyn obtuvo el primer puesto con 1,776.750 puntos, un resultado que no imaginó alcanzar.
“Lo primero que le dije a mi mamá fue: ‘Mami, me fue bien, me fue bien’”, recordó en diálogo con Andina. Horas después, la alegría se convirtió en sorpresa al conocer su posición en el cuadro de mérito.
La decisión de estudiar Medicina nació de una experiencia familiar. Marilyn perdió a su padre cuando tenía 12 años, y, según relató, su fallecimiento estuvo relacionado con una presunta negligencia médica. Aquella pérdida reforzó su deseo de convertirse en doctora.
Optimismo
“Estudiar Medicina era algo que me fascinaba, pero lo que pasó con mi papá me motivó a no ser una doctora más del montón y seguir esta ruta de la salud”, expresó. A futuro, le gustaría especializarse en anestesiología.
La menor de ocho hermanos tuvo que alternar el trabajo con sus estudios debido a las dificultades económicas de su familia. Su madre fue su principal apoyo, mientras que una academia la ayudó a pagar la inscripción al examen.
Confiada en su esfuerzo, hizo oídos sordos a voces pesimistas en su región. “Me decían ‘qué vas a ingresar allá’, pero yo respondía: ‘No, yo sí puedo’”. (Dany Seminario)
Datos
la estrategia de Marilyn fue estudiar con concentración y procurar comprender cada tema, aunque dispusiera de pocas horas.
Ahora espera postular a la residencia universitaria de San Marcos para reducir sus gastos de alojamiento y alimentación en Lima. Su objetivo es continuar preparándose y convertirse en una buena profesional.
Desde Huancavelica llegó a la Decana de América con una meta que hoy empieza a hacerse realidad.