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Tel Aviv, Israel EFE
El Likud de Netanyahu aspira a repetir fórmula de gobierno junto a la derecha supremacista religiosa –cuya cara más visible es el ministro Itamar Ben Gvir– y partidos ultraordoxos.
Oposición
Frente a ellos se perfila un bloque encabezado por el exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot (de la coalición Yashar!), al lado la derecha nacionalista de Beyajad y Los Demócratas, considerados de izquierda en Israel y liderados por Yair Golán, otrora subjefe del Estado Mayor.
Desde que Netanyahu asumiera nuevamente el poder en 2022, Israel ha profundizado una fractura social evidente entre religiosos y seculares, con el instinto nacionalista también en su máxima expresión tras los ataques de milicias gazatíes hace tres años, en los que murieron unos 1,200 israelíes y 251 fueron secuestrados.
Empate
En ese contexto de convulsión, las últimas encuestas –publicadas el pasado viernes– arrojan que ambos bloques estarían prácticamente empatados, con entre 52 y 56 escaños para los opositores y 50 para la actual coalición de Gobierno, lejos de la cifra mágica de 61 escaños en el Parlamento necesaria para poder gobernar.
Electores
Un total de 7.3 millones de israelíes están llamados a votar el martes, incluidos 810,000 residentes en el exterior que deben viajar para ejercer su derecho al sufragio, en unas elecciones que han contado con una campaña electoral particularmente discreta, con Netanyahu como protagonista de escasos actos públicos.
Apoyo de Trump
Durante la campaña, Netanyahu ha mantenido que su coalición debe seguir en el poder para acabar “definitivamente” con la “amenaza nuclear iraní, y se ha ufanado del apoyo público de Trump.
Pero más allá del apelativo de “gran guerrero” con el que Trump lo respaldó, Netanyahu –aún implicado en tres casos de corrupción– enfrenta divisiones en su gobierno.
Por un lado, los partidos ultraortodoxos amenazan con retirarle el apoyo si continúa deteniendo puntualmente a jóvenes jaredíes desertores.