Convivir
“Durante la menopausia, cada mujer vive los cambios de manera distinta. Algunos son ampliamente conocidos, como los bochornos o las variaciones en el sueño. De otros se conversa menos, como es el caso de los escapes de orina”, explica la doctora Diana Álvarez, ginecóloga.
De acuerdo con la Oficina para la Salud de la Mujer, algunas mujeres experimentan dificultades para controlar la vejiga después de la menopausia. Estas pueden manifestarse de distintas formas y responder a más de una causa.
Causas
Uno de los tipos más frecuentes es la incontinencia urinaria de esfuerzo, que puede ocurrir cuando acciones cotidianas como reír, toser, estornudar, hacer ejercicio o levantar peso aumentan la presión sobre la vejiga. También existe la incontinencia de urgencia, en la que los escapes se asocian con una necesidad repentina e intensa de orinar.
Para la ginecóloga, los cambios que atraviesa el organismo durante y después de la menopausia pueden influir en la salud urinaria. “Sin embargo, la edad o esta etapa de la vida no son los únicos factores involucrados. Prestar atención a cuándo ocurre un escape, con qué frecuencia y si viene acompañado de otros síntomas aporta información útil para la consulta médica”, comenta.
Una clase de baile, una caminata, una salida larga o incluso una carcajada no deberían convertirse en actividades que haya que calcular de antemano. Pero a veces los cambios aparecen casi sin notarlo: dejar un ejercicio, preferir determinada ropa o revisar dónde está el baño apenas se llega a un lugar. Reconocer esas pequeñas adaptaciones ayuda a identificar cómo los escapes están influyendo en la rutina.
“Cuando una mujer comienza a limitar sus actividades, evita ejercicio o reduce el consumo de agua por temor a los escapes de orina, es importante que busque atención médica. La incontinencia urinaria tiene diferentes alternativas de tratamiento y, en muchos casos, puede mejorar significativamente o resolverse. El objetivo es que ninguna mujer tenga que modificar su calidad de vida por una condición que puede ser evaluada y tratada”, señala Álvarez.
La especialista añade que los escapes no deben normalizarse. Las opciones de tratamiento incluyen desde alternativas no invasivas hasta procedimientos quirúrgicos, según la evaluación de cada caso.
Protección
Como parte de la información que comparte sobre el cuidado de las personas con incontinencia, Cotidian, marca especializada en el cuidado y la higiene del adulto, recuerda que los productos absorbentes son un apoyo para el día a día, pero no reemplazan a la atención médica.
Existen distintas opciones, como protectores, ropa interior desechable y pañales para adultos. Para elegir una protección adecuada, conviene considerar la frecuencia y cantidad de los escapes, la talla y el nivel de absorción indicado en el empaque.
Ante escapes de orina, cambios en la forma de orinar o cualquier otro síntoma que genere dudas, lo recomendable es consultar con un médico o profesional de la salud. Una evaluación permitirá entender qué está ocurriendo con tu cuerpo y recibir recomendaciones adecuadas para cada caso.
Alivie el bochorno
Usar ropa ligera, mantener el dormitorio fresco y recurrir a un ventilador son medidas que pueden ayudar a aliviar los bochornos. Si estos afectan el descanso o las actividades diarias, conviene comentarlo en consulta para conocer las opciones de atención.
La hidratación también merece atención, especialmente cuando hay escapes de orina. La especialista explica que beber menos agua para intentar evitarlos puede llevar a una ingesta insuficiente de líquidos y concentrar la orina, lo que puede irritar la vejiga y aumentar la necesidad de orinar. “Durante los días calurosos, las necesidades de líquidos pueden incrementarse; la cantidad adecuada debe considerar la salud y la actividad de cada persona, respetando cualquier restricción indicada por su médico”, precisa.