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Editor de Culturales
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La película aborda la memoria desde el thriller psicológico. La protagonista, Juliana, emprende la búsqueda de su madre biológica, pero un accidente que le ocasiona una pérdida parcial de memoria altera su recorrido.
La recuperación de su pasado la enfrenta a recuerdos incompletos y a una historia familiar marcada por hechos dolorosos.
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Zavala Chian buscó que la película transmitiera una sensación de pesadilla. Para ello incorporó elementos visuales y referencias a las décadas de 1960 y 1970, con la intención de crear una atmósfera en la que el espectador no siempre pueda distinguir con claridad entre lo vivido, lo recordado y lo imaginado.
Esa apuesta también se expresa en la estructura narrativa. El director explicó que el relato fragmentario responde a su interés por lo onírico: los acontecimientos no se presentan necesariamente de manera lineal, sino como piezas de un rompecabezas que el público debe relacionar entre sí para aproximarse a la historia.
El origen de la reflexión sobre la memoria, sin embargo, se encuentra en una experiencia personal. Zavala Chian recordó que, durante su adolescencia, vivió un hecho que llegó a olvidar y que solo recuperó cuando ya era adulto. Ese descubrimiento le permitió preguntarse cómo funciona el recuerdo y qué sucede cuando una parte de la propia historia desaparece de la conciencia.
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Una historia abierta
Urpi Gibbons, protagonista del largometraje, considera que la película debe dejar interrogantes en el público. Su expectativa es que los espectadores salgan de la sala con más preguntas que respuestas, una consecuencia coherente con una narración que evita ofrecer todas las explicaciones de manera explícita.
La actriz señaló, además, que su formación como psicóloga la preparó para interpretar una historia atravesada por los recuerdos y la amnesia. “La mente humana es un misterio”, afirmó Gibbons.
Dato
5 de noviembre es la fecha en que la película llegará a la cartelera local.