Economía
Periodista
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Voceros del Estado y el sector privado coincidieron en la vulnerabilidad del sistema energético peruano, por la dependencia de una zona productora como Camisea (Cusco) y el único gasoducto de 730 kilómetros, administrado por Transportadora de Gas del Perú (TGP).
No obstante, esa situación abre un abanico de oportunidades de inversión para el sector de gas natural en el Perú.
Aumento de reservas
Según el último informe de Promigas, el Perú tiene 6.6 trillones de pies cúbicos de reservas probadas de gas natural en los lotes 88, 56 y 57 de Camisea al cierre de 2025, además de 3 trillones adicionales que la China National Petroleum Corporation (CNPC) tiene en el lote 58, pero que aún no registra en el Libro de Recursos de Hidrocarburos del Ministerio de Energía y Minas (Minem).
Todo ello acumula 13 años de abastecimiento para el Perú.
“También tenemos recursos prospectivos, lo que se considera como potencial y puede convertirse en reservas probadas. A ese nivel tendríamos 45 trillones de pies cúbicos en la zona de Candamo, ubicada en la Cuenca de Madre de Dios”, explica el exministro de Energía y Minas Jorge Montero.
“Candamo daría gas natural para los próximos 50 a 60 años, siendo conservadores; sin embargo, para que eso funcione se necesita demanda ancla, es decir, no vendrá ningún inversionista a poner 2,000 millones de dólares o más en los recursos prospectivos solo para seguir abasteciendo a Lima y Callao, además de exportar un poco de gas”, agrega.
Por su parte, el expresidente de Perupetro Aurelio Ochoa recuerda que, a finales de la década de 1990, la empresa Mobil descubrió en Candamo 2 trillones de pies cúbicos de gas natural, lo cual sería el inicio de lo que se podría hallar en esa zona. “Candamo está en la zona de influencia del Parque Nacional Bahuaja Sonene, pero hace unos meses se inició el diálogo con la población y se la estaba convenciendo de la viabilidad del proyecto, pues vieron cómo el Cusco se benefició con tanto dinero generado por Camisea”.
Montero enfatiza que es necesario generar una demanda ancla que le asegure al inversionista vender el gas de Candamo, para lo cual hay tres iniciativas.
“Una es la petroquímica del sur (inversión de 2,000 millones de dólares), que sería un gran demandante de gas y produciría la urea que necesita el agro peruano, la cual se importa por un valor elevado. Para ello, ya se dieron conversaciones avanzadas con dos o tres empresas transnacionales interesadas”, añade.
Montero indica que la segunda demanda ancla serían las tres turbinas de la Central Térmica Ilo (Moquegua), operadas por Engie Energía Perú, la cual es la principal reserva fría del sistema eléctrico interconectado y puede producir hasta 570 megavatios de potencia para darle seguridad energética al país. Dichas turbinas actualmente funcionan con diésel, que es costoso, pero pueden pasar a gas natural por ser más económico.
El especialista señala que la tercera demanda ancla es el proyecto de masificación del gas natural, empezando por la iniciativa de siete regiones (cerca de 600 millones de dólares de inversión) que podría concretarse con una adenda al contrato de Cálidda, actual distribuidor de gas domiciliario en Lima y el Callao que busca continuar con su negocio diez años más, para lo cual propone llevar gas virtual (en camiones) a Junín, Ayacucho, Huancavelica, Apurímac, el Cusco, Puno y Ucayali.
En el Perú operan cinco empresas de distribución que llevan gas natural a familias, comercios e industrias en 10 regiones y la Provincia Constitucional del Callao, por lo cual hay un amplio margen para trabajar en la masificación.
Otro gasoducto
Ochoa reitera la importancia de contar con otro gasoducto en el Perú; asimismo, la entrada en operación de Candamo activaría automáticamente el interés de construir una infraestructura similar que, incluso, podría conectarse al ducto de Camisea.
“Ahora tenemos una vía de evacuación del gas y hemos visto la dependencia de este gasoducto. Para transportar el gas de Candamo tendría que reactivarse el gasoducto sur peruano u otra alternativa para contar con dos vías de evacuación, incluida Camisea, cuyo tiempo de operación podría extenderse”, señala.
Por su parte, Montero no descarta que la otra alternativa de gasoducto sea el Sistema Integrado de Transporte de Gas (SIT-Gas), proyecto en formulación que reemplaza al gasoducto sur peruano, para la construcción de un nuevo ducto que lleve gas natural hacia Apurímac, Arequipa, el Cusco, Puno, Moquegua y Tacna, con una inversión superior a 4,300 millones de dólares.
Cabe indicar que TGP tiene un proyecto de gasoducto en la costa sur del Perú que llega hasta Tacna, con una inversión inicial que supera los 2,000 millones de dólares para ampliar el Sistema de Transporte de Gas Natural, propuesta que es evaluada por el Gobierno.
Recorrido
El Consorcio Camisea explica que es necesario dividir su cadena de valor en etapas: producción, transporte y distribución. La producción, a cargo del Consorcio Camisea, comienza en los yacimientos en el distrito de Megantoni (Cusco) donde se extrae el gas que es enviado a la Planta Malvinas para separarlo en dos productos distintos: gas natural seco y líquidos. Ambos productos son entregados a la empresa Transportadora de Gas del Perú (TGP), que es dueña y operadora del gasoducto y el poliducto de líquidos por donde se transportan el gas natural seco y los líquidos de gas a lo largo de más de 700 kilómetros, cruzando la selva y los Andes, para llegar a la costa. El ducto que transporta los líquidos llega a la Planta de Fraccionamiento de Pisco (Ica), operada nuevamente por el Consorcio Camisea. Aquí, esos líquidos se procesan para producir diésel, nafta y GLP. En el caso del gas natural seco, al llegar a la costa, TGP lo entrega a las empresas distribuidoras concesionarias como Cálidda (Lima y Callao), Contugas (Ica) y Quavii (norte del país), las cuales se encargan de construir las redes de tubos debajo de las calles, conectar las tuberías a los hogares, abastecer a los grifos de GNV y facturar el consumo mensual a los usuarios.
Servicio
Perú alcanzó 2.6 millones de conexiones domiciliarias y uno de cada cuatro personas ya vive en un hogar con el servicio de gas natural.