Año de la Esperanza y el Fortalecimiento de la Democracia
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  • de octubre de 2026

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Karla Prieto Prado busca dejar un legado

De Huancayo a Nueva York: por amor al arte

Estudió administración de empresas en el Perú y, tras un exitoso tránsito por la banca peruana, decidió dejarlo todo para profesionalizar las artes fuera de nuestras fronteras y hoy impulsa proyectos comunitarios.
Busco que las artes en el Perú logren lo mismo que la cocina. A eso apunto


Editor 
Cecilia Fernández Sivori

Periodista

mfernandez@editoraperu.com.pe


Recuerda que ya adolescente llegó el momento de decidir qué hacer con sus estudios. “Soñaba con estudiar actuación, pero mis papás respondían con un: ‘asegúrate, tienes que pensar tu futuro’”, recuerda en entrevista con El Peruano desde Nueva York, donde ahora desarrolla lo que la apasiona en la vida.

Hija de “profesionales de clase media que se rompieron el lomo para pagarme la pensión, esos son mis papás”, nos dice orgullosa.

Atrás quedó el compromiso y la responsabilidad de no defraudar a su familia con sus estudios en la Universidad del Pacífico, que luego le permitirían convertirse en una profesional en la banca; en lo que ella califica como la “primera migración” de su vida.

Lejos de sentir que sus sueños se apagaban, Karla tuvo en el mundo empresarial su primera puerta para acercarse al arte. “Tengo esta filosofía: usa lo que tienes para conseguir lo que quieres”.

Así, de día era una ejecutiva y por las noches se formaba en los mejores talleres actorales que encontraba. Y estudió hasta con el mismísimo Roberto Ángeles.

La vorágine empresarial buscaba atraparla, pero eso no fue impedimento para que ella se mantuviera firme en su pasión y que empezara a hacer producciones teatrales, en un inicio los fines de semana, para entender mejor cómo funcionaban las artes escénicas en el Perú.

Así comenzó a ser reconocida en sus asesorías, ya que ella con su expertise había identificado que el Perú guardaba “un súper potencial”. “Me di cuenta de que por ahí iba. Mi propósito se encontró más en lo que yo hacía bien, pero además desde donde más aportaba”.

Salto de fe

Eso la llevó a renunciar a lo considerado seguro, que era su empleo en el banco. Pero justo llegó la pandemia y, como su cargo aún no tenía reemplazo, decidió quedarse hasta fines de 2020.

Finalmente, todo lo que vivió el mundo en aquel entonces le dio la claridad que necesitaba para dar el salto. “Mañana puedes ya no estar en este mundo y no has hecho lo que realmente quieres lograr y dar el aporte que quieres a tu país”. Pero como todo nuevo comienzo guarda desafíos y miedos, ella decidió apostar por la incertidumbre.

“La sociedad te forma para asegurar, la incertidumbre es vista como un problema. Yo creo que las grandes cosas se han logrado precisamente apostando por ella”.

Dejando legado

Y así tomó sus maletas y llegó a Nueva York a estudiar una maestría en Arts Management & Entrepreneurship en The New School. El camino no fue fácil. “Llegué con una pareja en ese momento, pero esta es una ciudad muy fuerte y la relación se terminó. Mi punto de inflexión se dio cuando entendí que estaba sola y eso despertó mi empoderamiento… me dio ese impulso para sentir que nada iba a impedir que demostrara lo que había venido a hacer”.

“No tengo hijos, pero sí sobrinos y a ellos quiero dejarles este legado. O a otros niños y jóvenes que, como a mí de niña, les dicen que esto es para millonarios, de eso estoy cansada. Tampoco quiero vender la fantasía de que esto es fácil. Pero hoy creo que estamos buscando que las siguientes generaciones no tengan tantas barreras para alcanzar sus sueños”.

En este camino Karla fue parte de la producción de Los Mirlos en Lincoln Center en 2025 y su Tiny Desk en NPR, donde participó además en la dirección de arte junto a Rockass Online Music, y esto es solo una pincelada.

Finalmente, nos deja un mensaje: “Trabaja con lo que tienes para lograr lo que quieres, porque el momento perfecto no existe”, concluye.