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Internos y trabajadores de los centros juveniles de Lima, Santa Margarita, Chiclayo, Pucallpa, Arequipa, Huancayo y Cusco conmemoraron juntos el Mes Morado, con actividades que promovieron espacios de encuentro, participación y convivencia, fortaleciendo sus valores durante los procesos de reinserción social.
En el Centro Juvenil de Lima se realizó la tradicional procesión del anda del Señor de los Milagros por las calles del distrito de San Miguel, liderada por los jóvenes internos que se encuentran en la última etapa de su proceso de reinserción social.

La devoción también se hizo presente en el Centro Juvenil Santa Margarita, único establecimiento para adolescentes mujeres, donde la misa y procesión contó con la participación de Monseñor Guillermo Cornejo. Las internas también exhibieron los muñecos tejidos con la figura del Papa León XIV que aprendieron a elaborar en el taller de confección textil que les brinda el Pronacej.
Para los internos, esta celebración también representa una oportunidad para fortalecer su fe y mantener vivas sus raíces culturales. “Es importante para nosotros mantener viva la tradición del Señor de los Milagros, porque fortalece nuestra fe y espiritualidad durante el proceso de internación y nos conecta con nuestras raíces como peruanos. Invitamos a la población a participar de esta celebración y a confiar en nuestra reinserción”, expresó uno de los jóvenes internos.
El psicólogo del Centro Juvenil de Lima, César Salazar, destacó también el valor de la espiritualidad como parte del proceso de cambio de los jóvenes. “En octubre no solo trabajamos la reinserción de los internos, sino que unimos la fe del pueblo y de la comunidad para acompañarlos en este proceso. La fe es uno de los cimientos de la reinserción social, porque permite que los menores se conecten consigo mismos, reflexionen sobre el perdón y fortalezcan sus vínculos con los demás, a través de la imagen del Cristo Moreno”, señaló.
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