Editorial
“Anticiparse a El Niño significa proteger vidas, preservar empleos y asegurar que las comunidades puedan sostener sus actividades económicas y productivas”.
Las lluvias intensas, las inundaciones y los movimientos en masa no solo ponen en peligro la vida de las personas. También pueden afectar los servicios esenciales y paralizar las actividades productivas. Cuando un negocio deja de operar, sus ingresos disminuyen, enfrenta problemas para cumplir sus obligaciones y puede verse obligado a reducir puestos de trabajo. Por eso, prepararse ante este fenómeno también implica ayudar a las familias y empresas a conservar sus fuentes de sustento.
La prevención debe proteger tanto la vida de las personas como la continuidad de sus actividades económicas y productivas. No se trata de objetivos separados. Proteger la infraestructura, mantener los servicios básicos y facilitar el acceso al financiamiento permite que las comunidades enfrenten mejor la emergencia y puedan recuperarse.
En esa línea, el fondo Crecer, administrado por la Corporación Financiera de Desarrollo (Cofide), contempla garantías de hasta el 90% para créditos de hasta 30,000 soles, del 80% para préstamos de 30,001 a 90,000 soles y del 70% para aquellos de 90,001 a 300,000 soles. En los sectores agropecuario, pesquero y acuícola, las coberturas llegan al 95%, 90% y 80%, respectivamente. Además, los créditos de Impulso MyPerú podrán reprogramarse hasta por 9 meses adicionales o 12 meses en esos tres sectores, con un periodo de gracia parcial de hasta 3 meses, previa evaluación de la entidad financiera.
A estas medidas se suman los trabajos preventivos de la Autoridad Nacional del Agua en ríos y quebradas, para los cuales se han autorizado hasta 179.46 millones de soles. También se ha declarado el estado de emergencia en diversos distritos del país. A ello se añaden la coordinación entre sectores, las acciones para mantener operativa la maquinaria y la participación del sector privado mediante obras por impuestos.
El siguiente paso es lograr que estas disposiciones lleguen oportunamente a quienes más las necesitan. Esto exige acelerar los trabajos, facilitar el acceso de las MYPE al financiamiento, atender primero las zonas de mayor riesgo y mejorar la coordinación entre el Gobierno nacional, los gobiernos regionales y las municipalidades.
Anticiparse a El Niño es, en definitiva, proteger vidas y empleos, pero también evitar que las familias pierdan sus medios de sustento y que los negocios interrumpan sus actividades. La prevención debe permitir que la población esté más segura y que la economía local pueda seguir adelante, incluso frente a una emergencia.