Año de la Esperanza y el Fortalecimiento de la Democracia
  • LUNES 2
  • de noviembre de 2026

Opinión

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Enfoque

La cara invisible de la emergencia

GREGOR VON MEDEAZZA


Editor
Gregor von Medeazza

Representante del UNFPA en el Perú



Editor
América Arias

Representante Auxiliar del UNFPA en el Perú


Las lluvias no detienen los embarazos ni los partos. Una gestante con complicaciones necesita atención, aunque las vías estén bloqueadas; una adolescente, acceso a información y a servicios de salud sexual y reproductiva; y una sobreviviente de violencia, protección, aunque su comunidad quede aislada. Estos servicios no son accesorios: deben mantenerse antes, durante y después de una crisis.

En Piura, las cifras dimensionan las necesidades de preparación. Entre 2019 y 2025, la región registró 188,726 nacidos vivos: cerca de 27,000 al año y más de 2,200 al mes. De ellos, 27,273 correspondieron a madres adolescentes de 15 a 19 años. En 2025, los Centros Emergencia Mujer atendieron 7,467 casos de violencia; el 89% correspondió a mujeres.

Cuando las lluvias bloquean vías, aíslan comunidades o afectan establecimientos, las necesidades persisten, pero disminuye el acceso a la atención. Prepararse exige asegurar la continuidad de la atención durante el embarazo, el parto y el posparto, el acceso a información y a anticonceptivos para prevenir embarazos tempranos y la atención y protección de sobrevivientes de violencia basada en género.

La respuesta no comienza con la primera inundación. Durante la emergencia asociada al ciclón Yaku en 2023, el UNFPA apoyó, junto con instituciones y actores locales, la atención en salud sexual y reproductiva y la protección frente a la violencia en Piura, Tumbes y Lambayeque, con recursos del Fondo Central de Respuesta a Emergencias de las Naciones Unidas. Esa experiencia evidencia el valor de fortalecer capacidades y alianzas en el territorio.

Hoy, prepararse implica usar datos para identificar barreras de acceso, capacitar al personal de salud ante emergencias obstétricas, asegurar rutas de atención y fortalecer redes comunitarias de protección. Implica también escuchar a mujeres y adolescentes e incorporar sus necesidades y propuestas en las decisiones.

La prevención exige coordinación entre el Estado, las comunidades y la cooperación internacional. Proteger y reconstruir la infraestructura es indispensable, pero también lo es garantizar la continuidad de los servicios esenciales. La verdadera medida de nuestra preparación estará en las vidas que logremos proteger y en los derechos que podamos garantizar, incluso en medio de la emergencia.