Editorial
“Los visitantes podrán conocer de cerca nuestra vasta cadena productiva, las tradicionales técnicas culinarias y la profunda conexión del hombre peruano con su biodiversidad”.
La elección de Lima como sede de esta gala, inédita en Sudamérica, no es obra del azar. El sostenido éxito de nuestra cocina lo avala: si en 2023 Central, de Virgilio Martínez, se alzó con la corona, en 2025 Maido, del reconocido chef Mitsuharu Tsumura, fue elegido como el mejor restaurante del mundo. Ambos hitos han cimentado la incuestionable proyección internacional de la gastronomía peruana.
La inminente llegada de líderes de opinión provenientes de 34 países —un selecto grupo que incluye a periodistas especializados, críticos, empresarios y a los más afamados chefs del orbe— constituye una oportunidad inmejorable. Los visitantes podrán conocer de cerca nuestra vasta cadena productiva, las tradicionales técnicas culinarias y la profunda conexión del hombre peruano con su biodiversidad.
Estos líderes amplificarán su experiencia peruana mediante la plataforma The World’s 50 Best Restaurants, que ostenta 4 millones de seguidores, 8.8 millones de usuarios de la industria y más de 27 millones de visitas anuales. Se trata de una vitrina mediática invaluable para consolidar definitivamente nuestro turismo gastronómico a nivel internacional.
Cabe resaltar que nuestro prestigio no es solo fruto de contar con chefs de élite, sino de sostener una virtuosa y compleja cadena productiva. Todo comienza con la riqueza incomparable de nuestros ecosistemas: el Perú posee 28 de los 32 climas del mundo y 84 de las 117 zonas de vida del planeta.
Esta exitosa cadena nace en las manos de los agricultores, quienes cultivan con sabiduría milenaria los insumos nativos. Posteriormente, estos alimentos son distribuidos a los proveedores locales, a los entrañables mercados tradicionales y a las grandes plazas comerciales de las ciudades.
Durante su estancia, los expertos internacionales podrán degustar y valorar los frutos de nuestras pujantes agroexportaciones. Descubrirán el inmenso potencial de nuestros superalimentos (quinua, maca, camu camu, lúcuma, sacha inchi, kiwicha, aguaymanto, cacao y palta Hass), forjados en nuestra extraordinaria megadiversidad geográfica.
De igual manera, nuestras emblemáticas papas nativas, el pisco y otros productos de bandera tendrán una vitrina inigualable ante mercados de altísimo poder adquisitivo en Asia, Europa, el Medio Oriente y Norteamérica.
Esta cumbre global no solo celebrará el buen comer; consolidará a Lima como una plaza altamente confiable para megaeventos de clase mundial y beneficiará a toda nuestra cadena de valor: desde el humilde agricultor en el campo hasta los dedicados profesionales que nos atienden en un restaurante.