Editorial
“Para alcanzar este ambicioso propósito es imperativo avanzar hacia una mayor integración de las cadenas productivas dentro de los países de la alianza”.
La normalización de las relaciones entre el Perú y México, marcada por la reciente designación de embajadores, garantizará una transición fluida de la presidencia pro tempore. El gobierno de Claudia Sheinbaum ocupa este cargo hasta diciembre, mes en el que deberá entregar la posta a la administración de Lima. Delegaciones técnicas de ambos países ya han elaborado una hoja de ruta consensuada para garantizar un traspaso ordenado y sin contratiempos. Restablecer estos nexos también favorece la conformación de una sola voz del bloque en los foros multilaterales y frente a socios extrarregionales, lo que optimiza su gobernanza institucional. Asimismo, permitirá que los países miembros culminen procesos clave que quedaron pendientes, como la ratificación del acuerdo con Singapur como Estado asociado y la atención a la solicitud formal de Costa Rica para ingresar a la coalición.
En un contexto en el que la economía global se encuentra amenazada por el aumento del precio de los combustibles, la persistente inflación, las barreras arancelarias, el resurgimiento del nacionalismo económico y la fragmentación del comercio mundial, la unidad operativa de este bloque comercial se hace cada vez más indispensable.
Para alcanzar este ambicioso propósito es imperativo avanzar hacia una mayor integración de las cadenas productivas dentro de los países de la alianza, tal como lo afirmó el presidente de la Asociación de Exportadores (Adex), César Tello Ramírez.
Durante las recientes reuniones con las delegaciones de la coalición, el Perú ha manifestado que al asumir la presidencia pro tempore buscará emplear a la Alianza del Pacífico como un puente estratégico hacia las dinámicas economías asiáticas. De manera especial, utilizará su estatus de socio para el desarrollo de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), a fin de abrir nuevos y lucrativos mercados.
También se trabajará decididamente para que las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) peruanas se integren a las cadenas de valor globales como proveedoras de insumos y servicios –sin la necesidad de fabricar el producto final completo– y para consolidar al país como un proveedor de primer nivel de productos agrícolas frescos.
Los retos de la Alianza del Pacífico han evolucionado profundamente en comparación con los de hace 15 años. Por ello, hoy resulta imperativo consolidar un mercado integrado en el que se faciliten las ventas digitales para las pymes, se garantice la estricta protección de datos y se promueva el flujo seguro de la información financiera en toda la región.