Año de la Esperanza y el Fortalecimiento de la Democracia
  • JUEVES 5
  • de noviembre de 2026

Opinión

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Reflexiones

La universidad se mide por sus egresados


Editor
Alberto Bejarano Heredia

Rector de la Universidad Norbert Wiener


Durante mucho tiempo medimos a las universidades por lo que ocurre dentro de ellas: cuántos estudiantes ingresan, cuántos docentes tienen grado, cuántos alumnos se gradúan. Son indicadores importantes, pero incompletos. Una universidad no se justifica por lo que enseña, sino por lo que sus egresados son capaces de hacer con lo aprendido. Ese es el estándar al que debemos prestar atención.

Ese estándar es hoy más exigente que nunca. La inteligencia artificial ya realiza en segundos muchas de las tareas con las que antes un profesional joven aprendía su oficio. Es necesario conocer qué sabe hacer el egresado que una máquina no pueda realizar por él. La respuesta es el juicio profesional, es decir, la capacidad de decidir con información incompleta, verificar lo que la tecnología propone, actuar con ética y asumir responsabilidad por las consecuencias.

Nada de esto ocurre sin una formación que reconozca al estudiante como persona. El acompañamiento académico, el bienestar emocional y las experiencias prácticas no son complementos de la formación; son sus condiciones. Y la empleabilidad no puede abordarse recién en el último ciclo: se construye desde el primer día, en diálogo permanente con las organizaciones que recibirán a nuestros egresados.

En un país con profundas brechas de oportunidades, el desafío de brindar educación superior tiene además una dimensión social. Acercar una formación rigurosa a más personas, en más regiones y en modalidades compatibles con el trabajo no puede hacerse a costa de la calidad. Hacerlo bien es, quizá, la contribución más importante que la educación superior puede ofrecer al desarrollo del Perú.

Por eso propongo un cambio en la conversación pública sobre las universidades. Dejemos de preguntarnos solo cuántos estudiantes ingresan o se gradúan, y empecemos a preguntarnos qué logran nuestros egresados y qué aportan a la sociedad. Y atrevámonos a rendir cuentas sobre ello.