Año de la Esperanza y el Fortalecimiento de la Democracia
  • VIERNES 6
  • de noviembre de 2026

Opinión

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Reflexiones

El rol del asesor de tesis


Editor
M. Sc. Ing. Hugo Flor-Cunza

Investigador Renacyt


Sin embargo, para muchos estudiantes llegar a culminarla representa una de las principales barreras para cerrar su formación universitaria. ¿Por qué resulta tan difícil hacer una tesis?

Las razones son diversas: dificultades para delimitar un problema, desconocimiento metodológico, escasa experiencia investigativa, falta de tiempo, temor a equivocarse y, en algunos casos, la percepción de que investigar es un proceso excesivamente complejo. A ello se suma una situación que merece mayor atención: en el Perú existe una importante brecha entre quienes culminan sus estudios universitarios y quienes finalmente obtienen el título profesional.

El problema, por tanto, no debería únicamente analizarse desde la responsabilidad del estudiante. También es necesario revisar el ecosistema que acompaña el proceso de investigación. El rol del asesor de tesis adquiere entonces especial relevancia. Un asesor, aparte de revisar avances o corregir documentos, debe orientar, retroalimentar, formular preguntas pertinentes y ayudar al tesista a tomar decisiones durante el proceso. Pero existe una condición fundamental: la asesoría de tesis debería integrar dos competencias diferenciadas: especialidad y metodología.

El asesor de especialidad aporta conocimiento sobre el fenómeno estudiado, el sector, la problemática y las variables propias del campo profesional. El asesor metodológico garantiza la coherencia del diseño de investigación, la formulación del problema, objetivos, hipótesis, variables, instrumentos y análisis. Esta diferenciación permitiría comprender que una buena tesis requiere tanto conocimiento del problema como rigor en la forma de investigarlo. Para lograrlo, las universidades deben fortalecer el acompañamiento desde etapas tempranas, establecer mecanismos de seguimiento, formar asesores y, sobre todo, conectar la investigación con problemas reales que generen sentido y motivación en el estudiante.

La pregunta ya no debería ser únicamente por qué los egresados no se titulan, sino qué está haciendo la universidad para que culminar una tesis sea una experiencia posible, acompañada y significativa.

Reducir esta brecha requiere responsabilidad compartida. El estudiante debe asumir su compromiso, pero la universidad y sus asesores deben construir las condiciones académicas que permitan transformar ese compromiso en un resultado concreto: un profesional titulado, capaz de investigar, tomar decisiones y generar conocimiento para su entorno.