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  • de noviembre de 2026

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Lluvias e inundaciones: conoce las medidas de seguridad que deben aplicar las empresas

El Niño y los criterios técnicos para proteger a trabajadores


Editor
Percy Buendia Quijandría

Periodista

pbuendia@editoraperu.com.pe


Las  acciones para contrarrestar los efectos del fenómeno El Niño (FEN) representan un desafío en diversos ámbitos como, por ejemplo, en el sector laboral, que puede sufrir diversos estragos como consecuencia de las altas temperaturas, lluvias e inundaciones, entre otros eventos climáticos, y perjudicar la economía de las empresas, así como la salud o vida de los trabajadores.

Frente a este panorama, el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE), mediante Resolución Ministerial N.° 341-2026-TR, aprobó el Protocolo de Seguridad y Salud en el Trabajo ante el Fenómeno El Niño, que brinda pautas técnicas para que los empleadores gestionen los efectos que este fenómeno puede generar sobre la seguridad y salud de los trabajadores. 

Al analizar el documento, el estudio Echecopar señala que el protocolo plantea medidas organizadas en cuatro etapas: prevención, preparación, respuesta y recuperación; también menciona lineamientos específicos frente a los principales riesgos asociados a condiciones climáticas extremas y situaciones de emergencia.

Orientación
El protocolo, recalca, constituye un instrumento técnico orientador y sus medidas deben adaptarse a las características de cada centro de trabajo, la actividad económica, ubicación geográfica, nivel de exposición y escenarios de emergencia identificados. 

Este documento no impone un nuevo sistema de obligaciones frente al FEN, sino que proporciona una guía técnica para llevar a la práctica deberes de prevención y respuesta ante emergencias que los empleadores ya tienen bajo la normativa de la seguridad y salud en el trabajo (SST), subraya.

El bufete explica que la etapa de prevención significa anticiparse a los efectos del FEN. En este punto, menciona que el documento detalla que se debe identificar las condiciones vulnerables y áreas críticas; evaluar los riesgos; revisar infraestructura, drenajes y rutas; e implementar controles antes de que ocurra una emergencia.

Mientras, la preparación demanda estar en condiciones de actuar oportunamente. Para tal fin, es necesario actualizar los planes de emergencia, definir responsables, organizar brigadas, asegurar equipos y recursos, capacitar al personal y establecer criterios para suspender o reprogramar labores, anota.

La respuesta tiene como punto central proteger a los trabajadores durante la emergencia. En esta etapa, alerta, se deben activar las comunicaciones y protocolos previstos, evacuar o aislar áreas cuando corresponda, restringir tareas inseguras, controlar fuentes de energía y paralizar labores frente a situaciones de peligro inminente.

Respecto a la recuperación, el protocolo recomienda evaluar daños y condiciones del área, controlar los peligros subsistentes, efectuar la limpieza y descontaminación necesarias y verificar las condiciones de seguridad antes de autorizar el retorno. Es importante retomar las actividades solo en condiciones seguras, recalca.

Decisiones
En este contexto, el socio principal del estudio Muñiz, César Puntriano Rosas, enfatiza que el protocolo establece que las medidas deben considerar los peligros, la intensidad del evento y la exposición laboral. Además, resalta, prioriza la vida y la salud frente a la continuidad operativa, por lo que dispone detener o reprogramar las labores ante un peligro inminente. 

El experto sostiene que la gestión debe incorporarse en los instrumentos existentes. “Esto exige actualizar la matriz IPERC [Identificación de Peligros, Evaluación de Riesgos y determinación de Controles], el plan de preparación y respuesta ante emergencias, los procedimientos de trabajo, las inspecciones internas, la capacitación, la vigilancia de la salud y los mecanismos de consulta con los trabajadores”, asevera. 

El documento expresa también la necesidad de definir responsables, rutas de evacuación, sistemas de comunicación, recursos de emergencia y criterios para suspender tareas exteriores o críticas frente a alertas meteorológicas.

Puntriano sugiere tomar las medidas preventivas para salvaguardar la seguridad de los trabajadores ante el impacto del fenómeno El Niño. En estas decisiones es importante tener en cuenta que no solo el empleador, sino también los trabajadores, son responsables de implementar medidas efectivas de protección, puntualiza.

Protección solar

Entre los riesgos identificados por el MTPE figura el estrés térmico por calor que puede causar deshidratación, calambres, fatiga, mareos, agotamiento y golpe de calor. El protocolo alerta que esta condición se agrava por las temperaturas ambientales elevadas, la humedad, la radiación solar y el esfuerzo físico, especialmente si los trabajadores no cuentan con una adecuada aclimatación. Para reducir la exposición, recomienda instalar sistemas de ventilación, extractores de aire y barreras aislantes frente a superficies calientes. A la par, habilitar zonas de descanso sombreadas o climatizadas, programar pausas de hidratación con agua potable fresca y organizar ciclos de trabajo y descanso de acuerdo con la intensidad de las labores. 

En el caso del personal nuevo, plantea habilitar programas de aclimatación mediante un aumento progresivo de la jornada. Además, deberá recibir capacitación para reconocer señales de alarma, como mareos, confusión y alteraciones asociadas a la exposición al calor. La evaluación de este peligro podrá considerar la temperatura de globo y bulbo húmedo, y el índice de calor, herramientas complementarias para identificar las condiciones ambientales y determinar los controles necesarios. El protocolo precisa que la evaluación considerará el esfuerzo físico, la aclimatación y características de la ropa y los equipos de protección.

Aguas
Las lluvias intensas e inundaciones pueden movilizar sustancias químicas, aguas residuales, lodos, residuos y materiales contaminados. Frente a estos escenarios, el protocolo recomienda aislar las áreas afectadas, identificar las sustancias involucradas, consultar sus fichas de datos de seguridad y evitar la manipulación de envases dañados sin una evaluación previa.

Cuando se presenten aguas servidas y lodos se deberá evitar el contacto directo, retirar el agua mediante medios mecánicos cuando sea posible, separar las zonas limpias de las contaminadas y disponer de instalaciones para el lavado, señala el documento.