En confianza
“Creo que es necesario sacar un disco y no solamente canciones, porque así redondeamos un concepto y eso brinda una imagen integral de todo artista o grupo”.
–¿Qué diferencias hay entre el escenario musical que encontraste cuando empezaste y el que existe ahora?
–Es bastante distinto. Nosotros estábamos mucho más desamparados. Todo lo que he aprendido ha sido por la absoluta necesidad de sacar adelante nuestros proyectos.
–¿En qué sentido es distinta la situación?
–Hay mucho más acceso a información, más comunicación. A las generaciones anteriores la vida nos hizo desarrollarnos mientras trabajábamos. Ahora los chicos tienen muchas más oportunidades para prepararse antes. Pero todavía no existen mánager en el Perú. Es una parte de la cadena que es importante desarrollar porque un músico no puede estar pensando cómo venderse. Si lo tiene que pensar, está quitándole tiempo a su música.
–¿Tuviste alguien preocupado por tu carrera musical?
–Generalmente he sido yo, pero alguna vez sí he tenido gente preocupada por lo que hago y eso es liberador. No tienes que preocuparte por negociar tarifas (ríe).
–¿Cuándo te metiste activamente en la música?
–Saliendo del colegio. De chiquita me había visto a mí misma en un escenario, con gente observándome. Me interesaba y encantaba la idea de hacer sentir a la gente bien cantando. Para mí la música abre el corazón, hace volar, te hace feliz, te hacer llorar, te conecta con tu sentimiento, con el ritmo, que es el sentimiento del cuerpo. Eso quería lograr. Cuando empecé a cantar profesionalmente sentí que tenía muchas cosas que trabajar con mi voz.
–¿A quién querías emular?
–De chiquita me gustaba Celia Cruz. ¡Qué tal voz! Después comencé a escuchar a Ella Fitzgerald.Al principio escuchaba mucha música negra: cubana, norteamericana y peruana. Pero de chica oí muchos yaravíes y música andina, que me sonaba muy profunda.
–¿Cómo se dio el encuentro con Jaime Guardia en el grupo Encantos Andinos?
–Quería incluir en mi performance más música andina. Pensaba que no podía ser posible que siendo peruana, no pudiera cantar un huaino de arriba a abajo. Lo primero que me llamó la atención fue la danza de tijeras, que me pareció música china. Me empecé a interesar más por ese universo que aún no exploraba. Y un día llaman al colegio de mis hijos a don Jaime para dar un recital. Verlo tan bien parado, tocando música tan bonita, me impresionó.
–¿Fue sencillo unir tu sensibilidad a la suya?
–Cuando empezó la CVR, con Manongo Mujica hicimos en la Feria del Hogar unas presentaciones de artistas andinos llamadas ‘Homenaje a la Pachamama’, y las grabamos. Cuando salió el informe final de la CVR y sentimos una reacción negativa de muchos, pensamos que como la gente no se estaba dando cuenta de la problemática de este país por ese racismo asqueroso, los separatismos y la ignorancia, la música podría ser el elemento que nos unificaría.
–¿Esa grabación fue el punto de partida de Encantos Andinos?
–Sí. Pero nos dimos cuenta de que estaba muy mal hecha e hicimos otra grabación. Haciéndola fue que conocí más a Jaime y le pedí que me enseñe. Cantando y cantando terminamos haciendo el grupo, grabamos dos discos y viajamos a París, Barcelona y Ecuador.