• VIERNES 3
  • de abril de 2026

En confianza

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Christian Yaipén. músico

“Aprendí a madurar muy temprano”

Integrante más joven del Grupo 5 plasmará en próximo disco lo aprendido en EE. UU. Amenazas contra agrupación preocupan, pero no alterarán su relación con el público.
“Cuando termina un concierto no tengo problemas en tomarme fotos con el público, no por respeto, sino por agradecimiento”.

–¿Tu destino alguna vez pudo estar fuera de la música?

–[Piensa] No. En la familia tenemos un hermano, Jimmy, que es el administrador del grupo y es ingeniero de sistemas, pero los demás siempre hemos estado envueltos en la música, desde muy niños. Mi papá me mandaba a clases de piano y a cantar. Cuando falleció, mi hermano Elmer me matriculó en clases de bajo. Andy me daba lecciones de batería y timbal, y de cosas que me iban sirviendo cuando crecí.

–¿Cuándo debutaste con el Grupo 5?

–Desde niño iba con el grupo. En mis vacaciones tocaba con ellos guitarra, huiro y timbal. Andy se iba y me dejaba como director a los 15 años, pero canté recién en 2015.

–¿Cómo te sientes al saber que al grupo le envían mensajes de extorsión?

–Es aterrador para una familia. Somos seis hijos y mis hermanos tienen hijos bebés. Somos una empresa musical que va recorriendo ciudades y no permanecemos en casa. Están pendientes de sus hijos, pero a lo lejos. Es allí cuando el miedo entra más fuerte a tallar. Como músicos llevamos alegría, y nos traen esto.

–¿Han redoblado la seguridad?

–La verdad, no tanto. Tenemos siempre seguridad, pero no estamos acostumbrados a exagerar eso. Monsefú es un pueblo muy chiquito y la gente nos quiere bastante. Que nos pase algo allí es difícil. Quizá en las afueras podría ocurrir, pero a donde vamos tratamos de cuidarnos.

–Empezaste con la música en Monsefú y terminaste estudiando en Berklee, Boston. ¿Cómo se desarrolló ese proceso?

–Con el grupo me gustaba hacer sonido en vivo. Los ingenieros me enseñaban y me empezó a gustar la Ingeniería de Sonido. Se lo comenté a uno de mis hermanos y le dije que me gustaría estudiar eso en Lima. Me dijo que mejor averiguara sobre Berklee. Me contó que él iba a ir allá a audicionar en 2000, pero en 1999 falleció mi papá y no pudo. Averigüé, audicioné, me aceptaron, obtuve una beca y entré. Ahora soy bachiller.

–¿Demoraste en adaptarte a ese nuevo ambiente?

–No mucho. Algo que me dio bastante ventaja en Berklee fue una prueba de ingreso en la que toqué todos los instrumentos. Entré cantando, pero al ver ese detalle, me ayudaron más. Y lo hice desde una base empírica, porque no sabía leer música.

–¿Qué diferencias hay entre el Christian Yaipén pre- y pos-Berklee?

–Continúo siendo el mismo que antes, pero allá vivía solo, extrañaba a la familia, pasaba los días festivos solo. Con todo eso aprendí a madurar muy temprano. Me gradué a los 21, pero me fui a estudiar a los 17.

–¿El bagaje que traes quizá resulta algo apabullante para la gente con la que trabaja el Grupo 5?

–No. Estoy tratando de meter nuevas cosas, pero despacio. Igual, uno nunca deja de aprender en esto. Yo puedo haber estudiado allá, pero acá hay músicos que tocan desde hace muchos años y se han formado en la calle.

–¿Te especializaste en algo?

–Estudié producción musical. Te enseñan de todo. Le escribí a toda la orquesta partituras para el disco que viene en marzo. Con mis hermanos hicimos online los temas, usando armonías y técnicas que aprendí en Berklee. Logramos un sonido algo diferente. Me alegra que me lo diga el público. Yo quería eso; no que se hiciera porque yo quiero. Lo último que presentamos fue un show para TV Perú, en el que se vieron esos cambios.

–¿En qué radican estos cambios?

–Trabajamos con partituras y hay más articulaciones. Hay detalles, sin exagerar estos, pero con las cosas bien cuidadas.

–¿Esa será la característica del nuevo disco?

–Sí, también que hay de todo un poco. Hay invitados como Los Adolescentes, de Venezuela; DJ Peligro, con un remix destinado a la juventud, y Papaya Dada y Gustavo Velásquez, de Ecuador.