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El colectivo obsequia novelas y cuentos a menores de zonas rurales, de preescolar hasta la secundaria.
No se usan palas ni se remueve arena, pero, en verdad, se siembra para un futuro con ciudadanos que tengan una mentalidad diferente.
Diez ciudadanos de este puerto ancashino, con pasión por las letras, han constituido el colectivo cultural La Resistencia, y mediante el proyecto Siembra de Libros han logrado que más de 3,500 textos lleguen a manos de niños de la zonas rurales de esta parte del país.
Leer y compartir
La idea de sembrar libros surgió en una de las reuniones de La Resistencia, colectivo que dirige el periodista y escritor chimbotano Augusto Rubio. Su intención era que alguien que pueda tener el gusto de leer un buen texto pueda compartirlo, quizá, con alguien que difícilmente pueda hacerlo.
Hasta el momento se han hecho seis “siembras” de libros. La más reciente fue la más grande y se ejecutó en el centro poblado Cascajal Izquierdo, a 60 minutos de Chimbote. La semilla de la lectura quedó impregnada en 800 niños y adolescentes.
Anteriormente fueron beneficiados por esta iniciativa el distrito de Moro y su caserío Pocos, así como los centros poblados del distrito de Santa.
Augusto Rubio recuerda que la primera siembra de libros no fue nada sencilla. Las ganas estaban, pero, en el camino, se toparon con más de un obstáculo. En aquella oportunidad, con mucho esfuerzo, se lograron juntar apenas 200 textos.
Las novelas y cuentos se obsequian a menores desde la etapa preescolar hasta adolescentes de secundaria de las zonas rurales, donde a duras penas existe un colegio, y de bibliotecas, ni hablar.
Colectas y más
La Resistencia ha ideado distintas formas de juntar libros. Colectas casa por casa, tocar las puertas de editoriales y hasta fijar una obra literaria como el “costo” de entrada para una función de cine social.
“Es muy duro juntar libros, la gente a veces no tiene libros o no se quiere deshacer de ellos”, comenta Rubio.
Una vez que se cuenta con los textos a la mano, se selecciona el lugar donde se hará la “siembra”. La idea es apostar por una zona de acceso difícil y alejado de la ciudad.
Además de enriquecer sus conocimientos literarios, La Resistencia, llegada hasta estas zonas con show artísticos culturales para niños y adolescentes, narraciones orales y teatros didácticos con títeres.
Los menores no son los únicos beneficiados con esta intervención. Mientras ellos disfrutan del show, en otro ambiente, una parte del equipo realiza un trabajo aparte con los padres de familia donde se les imparte conocimientos sobre técnicas de lectura y se les instruye cómo hacer el hábito de la lectura mucho más entretenida.
Terminado el espectáculo, se procede a la siembra. Los textos recolectados son colocados en un área verde cerca al colegio o local comunal y, literalmente, son sembrados.
Luego, por orden de edad, los menores pasan a escoger el texto de su preferencia. Los más pequeños se inclinan más por los que tienen tapas de dibujos llamativos. En sus rostros se les nota sus ansias por conocer lo que hasta hoy era un mundo desconocido, que lo descubrirán en las páginas de los libros.
“Leer es cambiar la mentalidad del niño, hacerlo más crítico, hacerlo que se desarrolle, finalmente el niño antes o después de un libro es distinto”, puntualiza Augusto Rubio.
La siembra continúa…
Las ganas de que más niños puedan deleitarse leyendo un libro son insaciables para estos amantes de la Literatura, por lo que ya alistan la séptima edición de su evento.
Aunque aún no hay fecha exacta, ya se sabe que de todas maneras la siembra se realizará en el mes de octubre.
“Estamos seleccionando el lugar, pero obviamente será en una zona rural, nuestro objetivo son niños de escasos recursos, donde no hay biblioteca, nosotros apuntamos a eso, a las zonas donde no hay material bibliográfico”, anota Rubio.
Para este nuevo evento se espera contar con la participación de especialistas en lengua y literatura para hacer también un seguimiento de lectura con los menores.
Así que pronto, en alguna otra zona rural de Chimbote, más niños podrán tener nuevos amigos de papel, que les contarán historias que seguramente les acompañarán toda la vida. Esa es la idea: sembrar conocimiento y sí se puede compartir con otros, mucho mejor. (GHD)
800 menores de la provincia de santa han sido beneficiados.