• LUNES 15
  • de junio de 2026

En confianza

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Mónica Dueñas. cantante

“Perú Negro es una familia”

La voz principal de la emblemática agrupación cultural afroperuana cuenta su historia. Este fin de semana escenificarán espectáculo que resume su historia.
“La música afroperuana cautiva a los extranjeros y los llama a querer bailarla y cantarla por la manera en que se comple- mentan los instrumentos”.

–¿Usted es la única integrante de Perú Negro que no es de raza negra?

–No soy de tez negra, pero tengo ascendencia negra por parte de mis abuelos. Dentro del grupo, los bailarines sí deben ser morenos o tener rasgos de morenos. Como vocalista sí soy la única de tez clara, pero hay algún músico así también.

–¿Y cómo empezó en la música?

–Me inicié cantando en una orquesta de salsa a los 15 años. Mi papá era cantante. Por parte de la familia de mi mamá, mis tíos abuelos cantaban y tocaban. Empecé a salir públicamente cuando gané un festival en Radio Nacional y otro festival en Trujillo con ‘Antes de partir’, un tema de José Escajadillo. Luego formé parte del grupo del Centro Musical Victoria. Allí fueron mis inicios como artista profesional.

–¿Su familia estuvo de acuerdo con que empezara a ser artista a tan temprana edad?

–Sí, porque por ambos lados tenía a la familia metida en el arte. Y como las presentaciones siempre eran nocturnas, nunca iba sola. Me acompañaban mis padres.

–¿Cómo se vinculó a Perú Negro?

–Conocí a Rony Campos porque antes me acompañaba en mis shows solistas. Un día, su papá, Ronaldo Campos, fue a verme a La Casa de Edith, el local de Edith Barr, y me invitó a que fuera a uno de los ensayos de Perú Negro porque en mis presentaciones hacía música negra también. Me imagino que le gustó lo que hacía (ríe). Así llegué y me quedé, hace 31 años.

–¿Y cómo llegan a ser pareja usted y Rony?

–Primero fuimos compañeros del arte. Lo conocí por un amigo que trabajaba conmigo. La relación empezó cuando yo estaba en Perú Negro.

–¿Es difícil para usted y Rony, como esposos, combinar el trabajo artístico con la vida familiar y sentimental?

–No, porque ambos vivimos del arte. Siempre, desde que nos conocimos, hemos trabajado juntos. Siempre he tenido todo su apoyo como esposo. Mis hijos también pertenecen al grupo. Dos de ellos son bailarines y el menor es músico. Todos en la familia estamos en Perú Negro. Perú Negro es una familia.

–¿Ustedes les inculcaron el arte a sus hijos o nació espontáneamente en ellos querer ser parte del grupo?

–Nacieron con la música. Desde pequeños oyeron música en la casa siempre. Por eso han podido disfrutar viendo bailar a su padre, escuchando tocar a su abuelo, viéndome a mi cantar. Siempre han estado rodeados de música. Nacieron en esto y se fueron acoplando, disfrutando de lo que hacemos. Esto lo llevan en la sangre.

–¿Qué ha sido lo más satisfactorio para usted en sus 31 años en Perú Negro?

–Perú Negro había recorrido muchos países, pero cuando mi esposo toma la batuta del grupo, se cumple el sueño que mi suegro no había podido realizar: viajar a Estados Unidos. Fue emocionante porque estuvimos en grandes teatros, no solamente para público peruano. Ver que la gente disfrutaba y que sin conocer las canciones las tarareaba y bailaba fue emocionante. No hablo inglés, pero lo que yo decía la gente lo entendía. Eso me hizo feliz.