• LUNES 4
  • de mayo de 2026

Opinión

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JOSÉ URIEL GARCÍA

El legado de un maestro

Es en el indigenismo donde nos dejó un legado que debemos preservar.

Supe de su nombre?y de sus libros?desde muy joven y, seguramente como muchos de mis?contemporáneos, pasé de largo por su lectura que ahora,?después de?hojearla apresuradamente,?comprendo que me hubiera ayudado?a entender mejor la esencia de nuestra peruanidad.?A continuación,?un perfil del personaje?y?un repaso de?su obra.

José Uriel García nació?el 8 de setiembre de 1885?en la Ciudad Imperial del Cusco.?Hijo de Julián García y de Josefa?Cáceres,?hizo?sus estudios?básicos?en el Colegio Americano?y?en el?de Ciencias, que hasta hoy existe. Terminada su secundaria, ingresó a la Universidad de San Antonio Abad,?donde obtuvo?el grado de bachiller?y luego el de doctor?en Letras;?tras licenciarse en?jurisprudencia, recibió?el?título de abogado.

En?1909?fue uno de los grandes protagonistas del primer movimiento?estudiantil?universitario?de América?Latina, insurrección que se adelantó diez años al llamado “grito de Córdoba” de 1918.

En ese movimiento tuvo como compañeros?a un grupo de jóvenes que?con el transcurrir de los años se hicieron famosos?no solo?en?el Cusco:?Luis E. Valcárcel,?historiador, antropólogo y autor de?Tempestad en los Andes;?Francisco Tamayo,?dos veces senador por el Cusco; José Gabriel?Cosio, ilustre hombre de letras;?José?Ángel Escalante,?exdiputado e ideólogo indigenista, entre otros.

Luego de un año de clausura, la universidad reabrió sus puertas?con un nuevo rector,?Albert?Giesecke,?un estadounidense cuyos nuevos métodos y técnicas de enseñanza coincidieron en muchos puntos con el ansia de renovación de los estudiantes.

Uriel García?se consagró entonces?al estudio del arte en el tiempo de los incas.?Esta investigación lo?prendó?acaso?desde?antes de arribar?a?la universidad.?Justamente, su tesis de bachillerato llevó por título?El arte?inkaiko?del?Qosqo.?Tema –o?inspiración– que estuvo presente en el curso de toda su vida.

Por supuesto, García destacó en otras materias y actividades, como las ciencias sociales?–en cuyo estudio estuvo inmerso durante siete años–,?la filosofía, la historia y el periodismo.

Desde muy joven se?entregó a la enseñanza. Fue profesor y luego secretario del Colegio Americano y,?también,?instructor?de Historia Universal e Historia del Perú en el Colegio Nacional de Ciencias?(1914),?del cual?fue director en 1930. Fue asimismo docente universitario: en?la Facultad de Letras?de?su?alma mater?dictó?los cursos de?Filosofía, Historia del Perú e?Historia del?Arte?Peruano?y Americano.

Pero es en el indigenismo donde nos ha dejado un legado que estamos en la obligación de preservar. En ese campo, en 1929?publicó su obra más?trascendente,?El nuevo indio, en la cual desarrolla el proceso de transformación que?vivió el indio con el?devenir de los siglos.?“Este concepto del nuevo indio?–declaró el autor en una entrevista publicada en 1930– no puede ser como si fuese una situación regalada así nada más. Ha sido un proceso largo donde a diario he descubierto a este ‘nuevo indio’ en las calles del Cusco. Yo no lo he creado. Él está hecho?de diferentes formas en esta ciudad y vive con diferentes pliegues, diferentes recubrimientos, diferentes maneras”.

Y en ese andar, a?fines de 1931?hizo una?rápida?visita a?la capital. Viaje que?aprovechó para dictar,?solo por unos meses, las cátedras de Sociología e Historia del Arte en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. A su retorno al?Cusco?fue detenido por manifestar su posición antiautocrática?–gobernaba Sánchez Cerro–,?y seguidamente?se lo envió a Puno.

Desde entonces la política no?le?resultó ajena. En?1939 fue elegido senador por su departamento.?Se vio entonces obligado a residir en Lima y, como era obvio, no pudo desoír el llamado de la Universidad de San Marcos,?donde fue nombrado catedrático de Historia del Arte Americano y del Perú. En 1950 fue nuevamente elegido senador.

Su obra mayor ha merecido la atención de?intelectuales como Jorge Basadre, Raúl Porras Barrenechea, Luis Nieto y, últimamente, Mario Vargas Llosa, quien señala que?El nuevo indio “es la mejor versión del indigenismo”.

Dedicado al estudio hasta el final de sus días, falleció?en Lima el 27 de agosto de 1965, a?escasos días de cumplir los?80 años de?edad.