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HOMENAJE AL HOMBRE-CIENCIA

Visionario del agua

Fotos: Archivo Histórico del Diario Oficial El Peruano

“El sabio”, “El constructor del siglo”, “El titán de la hidroenergética”, “El constructor del futuro”, “Domador de aguas”, “El hombre de las obras faraónicas”, “El padre de las hidroeléctricas”. Para Santiago Antúnez de Mayolo lo irrealizable fue el reto.

Hubo tres aristas sobre las que el sabio ancashino exploró y brilló: ingeniería, física, matemáticas. Sobre todo, trabajó en las fórmulas estructurales de las magnitudes eléctricas.

Unos datos para subrayar sus cualidades: durante el Tercer Congreso Científico Panamericano (Lima, 1924), presentó su trabajo en que dio a conocer el neutrón, seis años antes que lo hiciera el físico inglés James Chadwick, premio Nobel de Física 1935. Igual sucedió con el planeta Kowal, al que el sabio puso por nombre Perú.

Joven promesa

Nació el 10 de enero de 1887 en la hacienda Vista Bella (Aija, Áncash), lugar donde cursó sus estudios básicos, y en la ciudad de Huaraz hizo la secundaria.

En una entrevista de 1987, su hermana Irene recordaba que, en la hacienda familiar, Santiago fue formado con lecturas de las Sagradas Escrituras y cuentos. Siempre gustó de construir palacios y caminos a pequeña escala. Ejecutó una casa de juguete que llamó “La casa de Matusalén”. Algo habría en los genes: su padre, Ángel, fue promotor de la construcción del camino de herradura que unía Aija con la Costa.

A los 17 años, estudiando el último año escolar en el colegio Nuestra Señora de Guadalupe, de Lima, inventó el condensador eléctrico, que utilizan los circuitos eléctricos. Cuando egresó, el presidente de la República, José Pardo y Barreda, le entregó la Medalla de oro del Guadalupe.

Luego, hace su bachillerato en la Facultad de Ciencias de la Universidad de San Marcos, viaja a estudiar en el instituto electrotécnico de la Universidad de Grenoble, Francia. Y realiza un posgrado en Electricidad en la Universidad de Columbia, Estados Unidos.

Antúnez de Mayolo era un adelantado a su tiempo. Fue su característica. La revolución industrial marcaba la pauta del mundo y la energía eléctrica era su motor, pero era 1912 cuando el sabio vuelve al Perú desde Estados Unidos, ya casado con la noruega Lucie Reynning, y expone sus ideas, no le prestaron oídos.

Visionario al fin y al cabo, anticipó por décadas que, a partir de 1970, el petróleo encarecería sus precios; preveía el crecimiento de Lima y las necesidades líquidas de la capital, y la falta de tierras de cultivo.

Con su padre había aprendido a dominar el caballo, y recorrió a lomo de bestia el país para estudiar la orografía e hidrografía en busca de los mejores lugares para desarrollar la hidroeléctrica.

Entre 1913 y 1916, estudió la gran caída del río Santa sobre el cañón del Pato. La obra, Proyecto de la instalación de la Hidro-Electro-Química del Cañón del Pato, fue aprobada por el Ministerio de Fomento, en 1916; pero la Primera Guerra Mundial paralizó las gestiones. Hacia 1923 logra el grado de doctor en Ciencias Matemáticas por la UNMSM con su histórica tesis Teoría cinética del potencial newtoniano y algunas aplicaciones a las ciencias físicas.

Hacia 1935 recorre el Viejo Continente intercambiando ideas con los físicos. El periodista Antonio Muñoz recuerda en un artículo que solo en 1936 el gobierno de Óscar R. Benavides entregó un premio de 10,000 soles, pero al final solo recibió la quinta parte.

“Como carecía absolutamente de apoyo oficial, cada vez que tenía que realizar un viaje vendía un terreno y poco a poco fue vendiendo todas sus propiedades [heredadas de su padre], sólo por el noble afán de cultivarse, en el país y en el extranjero”, recuerdan sus hijos Erik y Bamse, en una entrevista de 1986.

El sabio persistió con las posibilidades de la hidroeléctrica hasta 1949: la obra se inició con sus planos originales, y se inauguró en 1958, llegando a producir 150,000 kW. Pero no lo invitaron para esa fase. En 1952, plantea la construcción de un oleoducto entre la región Ucayali y el puerto Bayóvar.

Tras esta experiencia, la Corporación Peruana del Santa le encarga nuevos estudios sobre lugares donde desarrollar hidroeléctricas en el Perú. Así, Antúnez de Mayolo estudió la potencia del río Vilcanota en el lugar donde se desarrollaría la central hidroeléctrica Machu Picchu, con 120,000 kW de potencia. Luego, proyectaría para el centro del país una central eléctrica al pie del cerro Pongor para explotar las aguas del río Mantaro, la actual central hidroeléctrica Santiago Antúnez de Mayolo, inaugurada en 1973. Santiago, El sabio, falleció el 20 de abril de 1967 de un ataque al corazón.

Sin exageración, se puede decir que con Antúnez de Mayolo se hizo la luz para el Perú. 

Datos

En 1966, el Congreso de la República le entregó la Orden del Mérito Industrial en el grado de Comendador.

Durante 44 años se entregó a la docencia, en la Escuela de Ingenieros (hoy UNI) y la UNMSM, de donde se jubiló en 1974.

En 2018 se celebrarán los 70 años de la hidroeléctrica del Cañón del Pato, la primera de su tipo en el país.


Otros aportes

Hacia la década de 1920, empezó a escribir artículos y ensayos en diarios y revistas, desde temas históricos y arqueológicos hasta políticos (logró que Aija se convirtiera en provincia) y de ingeniería. En total, fueron 12 libros. A la par participó de exploraciones arqueológicas, como Chavín de Huántar y los sitios de Tinaysh y Ñepeña. Max Uhle publicaría estos trabajos del ingeniero en Alemania. En su libro, La sublevación de los indios del Callejón de Huaylas (1957), Antúnez recapitula el levantamiento indígena de 1885, reivindicando a esta población.