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Fotos: Archivo Histórico del Diario Oficial El Peruano
En un momento, cuando la televisión nacional utilizaba pañales y era ‘blanca’ por sus cuatro costados, el Perú llegó a ser un país dominado por Yola Polastri y sus acólitos digo ‘pollitos’, ‘burbujitas’, ‘muñecas’ y ‘Yolaboys’.
La banda sonora que aprendíamos de memoria era ‘La feria de Cepillín’, ‘El Telefonito’, ‘El Eco’, ‘La Gallina Turuleca”, creaciones de la propia animadora con el desaparecido trompetista Tito Chicoma.
Génesis televisivo
Yola Polastri era actriz de la promoción de Pepe Chipola y Regina Alcóver, actuó en una telenovela y en programas musicales de la época.
Pero esa prehistoria de la artista poco importa a las multitudes. Ella habita en el imaginario colectivo nacional desde que, en 1972, debutó con su primer programa infantil, El Mundo de los Niños. Fue la productora Nancy Soto quien hizo el favor de descubrir este talento en la joven actriz.
Le dijo: “Yola tú no eres sexi y eso es lo que busco, porque a los niños no se les puede dar en un programa a la diosa del sexo. Se necesita una joven, nada extravagante y llamativa, capaz de hacer reír a los niños y mezclarse como otra niña entre ellos”.
Animadora diferente
Yola siempre ha marcado la diferencia frente a otras animadoras infantiles: antes de emitir su primer programa, recibió clases de 36 profesores. Su dominio del lenguaje de los niños es fruto de charlas y seminarios y estudios de psicología infantil.
Hola Yola llegó a ser considerado programa piloto para la enseñanza del español tanto en Panamá como en Estados Unidos. Otra parte de su éxito se debió a que nunca habló en sus programas ni de política ni de religión.
El talento de la ‘chica de la tele’ no se limitó al de animadora. Fue libretista, directora artística, coreógrafa, bailarina y cantante de buen timbre (de lo contrario, no seguirían sonando sus canciones en los cumpleaños de los niños peruanos del XXI).
Primero los niños
Una mujer de televisión muy exigente que antepuso el cariño por los niños, el cuidado de sus programas, a sus relaciones de pareja.
Ya en 1995, cuando los periodistas apuraban a que se case, decía que no tenía nada contra la institución del matrimonio, pero buscaba a un hombre serio, responsable y cariñoso. Tenía fobia a la infidelidad. Con el tiempo comprendió que su organismo le había negado la maternidad.
Más allá de esos datos, Yola ha sido hermética con su vida privada. Hábilmente, esa suerte de Peter Pan femenino, que saboreaba los dulces y el pop corn como un niño más, llevaba las entrevistas al terreno laboral. Dejaba muy poco espacio para hablar de su alter ego, Yolanda Piedad Polastri Giribaldi, mujer de ojos negros, detrás de las pelucas, los trajes de luces y los lentes de contacto. Han pasado 45 años, desde que debutó en la televisión bicolor con El Mundo de los Niños; Yola siguió al frente, en sus más de dos décadas en las pantallas con Los Niños y su Mundo, Hola Yola y Yola Rocker.
Legado y vigencia
Desde Lima, el programa irradiaba el encanto de esta mujer hasta Chile, Bolivia, Venezuela, Panamá y Centro América, donde aún resuenan también canciones que grabó en 20 discos y fueron éxitos.
Junto a sus ‘burbujitas’ había recorrido con estadios llenos todo el país. Pero llegaron a la televisión Nubeluz; y sus dalinas causaron alboroto en la audiencia.
Yola fue muy crítica con ellas: dijo que su competencia era un enlatado con animadoras extranjeras, que no sabían cantar. Tuvo varios proyectos televisivos pero los rechazó porque eran de poco presupuesto, escenografías baratas: no estaba dispuesta a sacrificar el recuerdo de millones de peruanos.
Su nombre es sinónimo de esa televisión sana, por eso está autorizada a alzar la voz para criticar a los realities de concurso, que hoy dominan la programación del horario infantil. No puede aguantar que sean espacios dedicados al besuqueo entre sus participantes; o que los niños vean a los que pegan a las mujeres.
En las redes se bromea sobre su longevidad, sus 67 años bien llevados. Es que Yola está vigente. No solo la solicitan para shows infantiles particulares, sino que los niños del ayer, quiere a Yola de protagonista de las ‘horas locas’, donde la nostalgia toma las pistas.
Yola ha jurado que nunca se retirará “Yo nunca me voy a retirar. Al final seré la abuelita que cuenta sus cuentos en la mecedora. Pero sé demasiadas cosas buenas para los niños como para archivarlas”. Feliz cumpleaños Yola, hermana mayor.