Opinión
Periodista
Más allá de las implicancias políticas de estos resultados, de cara a las elecciones regionales y locales del próximo año, esta tendencia plantea reflexiones acerca de qué es lo que ha motivado el giro en la preferencia ideológica de los peruanos, antes más inclinados por posturas equilibradas de centro hacia otra más demandante.
El perfil ideológico de los peruanos resulta de la aplicación del test de Nolan, que realiza desde el 2014 una encuestadora y está basado en un gráfico (cuyo nombre se debe a su creador, el estadounidense David Nolan), el cual define las posiciones políticas respecto a sus opiniones económicas y personales. De esta manera el gráfico muestra las tendencias ideológicas divididas en: los de Centro, los autoritarios, los liberales, los progresistas y los conservadores.
De acuerdo con la segmentación de este perfil ideológico, los de centro se inclinan por una postura equilibrada entre el Estado y la libertad individual, mientras que los que se consideran autoritarios creen que el Estado debe regir sobre casi todas las cuestiones, anteponiendo el bien común al individual. Es decir, piden mayor representación del Estado.
Esto se refleja en algunas de las cifras de este perfil que revelan, por ejemplo, que un 44% considera que los bancos deberían atender más las necesidades sociales, un 40% pide que los ricos paguen más impuestos, que el Estado debe limitar la entrada de productos de otros países para favorecer a los nacionales o que haya mayor regulación en las tiendas por departamentos.
Si lo trasladamos a sucesos de nuestro acontecer cercano, nos encontramos con situaciones como el escándalo de los cuestionados productos lácteos, que reanudó el debate sobre la transparencia en la publicidad de productos alimenticios y la promoción de alimentación saludable, la reciente tragedia del incendio en una galería comercial del Centro de Lima que desnudó el problema de la informalidad, incumplimiento de las normas, pero también falta de fiscalización más rigurosa.
Es ahí cuando comprendemos a esa población que necesita y demanda que las instituciones se comprometan en su responsabilidad de hacer cumplir las leyes, que garanticen que sus derechos sean respetados, que ejerzan su labor de control y fiscalización. Un segmento de la población demandante, más que autoritario. Esta percepción de la postura ideológica de los peruanos también puede servir como un indicador que debe dar un norte en la actuación de los protagonistas del manejo de las instituciones, porque de persistir su tendencia, marcará la pauta en el comportamiento y respuesta de los peruanos en la renovación de sus autoridades.