Opinión
Director de la Escuela de Periodismo de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya
El hecho de que los indígenas amazónicos (y sus similares quechuas y aimaras) puedan responder una encuesta del INEI sobre su pertenencia a un origen étnico permitirá ampliar las posibilidades de reconocimiento y derecho de los ciudadanos de culturas diferentes. Así también, el facilitar el derecho a que estén informados en su lengua originaria permitirá que 38,000 shipibos accedan a una programación bilingüe sobre educación y salud.
Por otro lado, el encuentro del papa Francisco con los pueblos originarios en su visita a Madre de Dios será una oportunidad para traer a tierras peruanas los temas de la encíclica Laudato Si, el cuidado de la casa común, y la relación entre la ecología y la Amazonía; pero también será un momento para confrontar los dramas humanos que representan la trata de personas y los conflictos socioambientales de la zona y poner en la agenda social el papel de los indígenas amazónicos como ciudadanos.
Se espera que estas acciones concluyan en decisiones a favor de la ampliación de derechos, comunicaciones y dignidad para los indígenas amazónicos y que se consoliden como actores claves en la agenda informativa y en la agenda país. Recordemos que son un grupo social con los más altos índices de pobreza, desnutrición, anemia y tuberculosis. El tema de fondo es que la pobreza en el Perú del siglo XXI tiene rostro amazónico y es mediante los medios de comunicación que se pueden visibilizar sus demandas.
Los problemas se deben en parte a la falta de servicios educativos y sanitarios en lengua local. Centenares de precarias radios locales subsisten transmitiendo la voz de los pobladores de la selva, contando su arraigo a la naturaleza, lanzando saludos que atraviesan bosques y comunidades (a 3 o 5 días de distancia), pidiendo medicamentos e informando sobre inundaciones y la contaminación de los ríos.
Resulta significativo, a cuatro años de celebrarse el bicentenario de nuestra independencia nacional, integrar a los amazónicos en las políticas públicas. Al igual que habilitar canales de comunicación y diálogo con las culturas que habitan ese casi 60% de territorio peruano. En la selva peruana convergen la desigualdad y la injusticia social junto con la sostenibilidad y la biodiversidad ambiental; ejes temáticos del debate actual nacional e internacional sobre desarrollo humano y cambio climático.