• JUEVES 9
  • de abril de 2026

Opinión

FOTOGRAFIA
Aproximaciones

El chofer-cobrador en el transporte público

Eso nos hace recordar el cuento de la humilde servilleta que soñaba con ser mantel y, por más que se estiraba, nunca lograba su anhelo.

Porque basta con que algún desorientado, ya sea empresario privado o autoridad oficial, tenga una idea que considera genial, copiada generalmente de lo que se hace en otros lugares del mundo, para que muchos de los que tienen algún poder sigan por el mismo camino sin medir las consecuencias.

En los últimos tiempos, se supone que con la aprobación de quienes tienen a su cargo el transporte público en la capital, se ha puesto de moda en las unidades de transporte público, el chofer-cobrador, modalidad que funciona muy bien en los países adelantados del mundo porque el “cobrador” es una máquina en la cual el pasajero deposita el importe del pasaje y automáticamente recibe el boleto e ingresa para acomodarse en el vehículo.

Pero aquí el panorama es diferente porque el cobrador es el mismo conductor, y mientras los pasajeros suben y el chofer-cobrador cumple su segunda función, el vehículo está detenido, el tráfico se interrumpe, los conductores de los vehículos que ven interrumpida su marcha tocan la bocina, y lo que debía ser una facilidad para los ciudadanos, se convierte en un incordio. Eso ocurre no solo en las combis informales, sino también en el mismísimo Corredor Azul, que depende de la Municipalidad de Lima.

Como en los países adelantados los ciudadanos tienen otra educación y son previsores, saben que deben depositar en la máquina el monto exacto del pasaje porque la máquina no da vuelto. Y nadie está dispuesto a perder dos o tres dólares por no tener “sencillo”. En cambio, aquí lo más común es ver pasajeros que pagan con billetes y el chofer tiene que buscar entre sus monedas para darles el vuelto exacto mientras los demás esperan en la vereda su turno para subir.

En el Metropolitano, en cambio, es una máquina la que chequea la validez de la tarjeta que el pasajero ha comprado previamente y la circulación de pasajeros es rápida porque el ingreso no se da dentro del vehículo, sino en otro ambiente.

Para las empresas privadas, informales en su mayoría, es un ahorro el contar con un chofer-cobrador porque sus dueños piensan en ahorrar dinero de cualquier manera, pero es la gestión municipal, que se ocupa del manejo del transporte público en la ciudad, la que debe encargarse de que las novedades que se instalen en los vehículos que dan ese servicio sean un real beneficio para los usuarios, que sufren ya el calvario de un transporte ineficiente, sucio e inclusive peligroso.