Opinión
Periodista
Si bien la oficialización de la lengua de los incas fue un hecho importante para el surgimiento de una auténtica sociedad nacional, esto no significó una mejora de las condiciones de vida en las áreas rurales. El diario vivir nos dice que el quechua camina como el hermano menor, algo desvalido dentro de la sociedad. Debemos recordar que no se trata solo de una lengua, sino también de toda una familia lingüística indígena de América del Sur, con alto valor social como instrumento de comunicación en varios países del continente; su estructura lingüista la hace solidaria, es un idioma que “piensa en el otro”.
Irónicamente, es un idioma que no se enseña en los colegios ni universidades, salvo contadas excepciones, como la Universidad para el Desarrollo Andino, de Lircay (Huancavelica), que orienta su enseñanza al desarrollo científico y tecnológico bilingüe, incentivando la investigación local, regional e internacional; es la primera universidad bilingüe (quechua-español).
Toribio Paniura Silvestre, quien es profesor de quechua en las universidades Agraria La Molina y Peruana Los Andes, nos señala la necesidad social e histórica de conocer esta lengua, como una forma de reivindicar nuestra historia y cultura.
Para tener una idea de la importancia del quechua en las políticas públicas del Estado, recordemos que Paniura ha capacitado a personal de diversos ministerios para que se comunique con comunidades quechuahablantes, intervenga en conflictos sociales generados por la actividad minera o lleve reparaciones a las víctimas del terrorismo.
En este artículo queremos dejar apuntes didácticos del profesor sobre la lengua de los Hijos del Sol: su nombre verdadero no es quechua, sino runa simi, una lengua eminentemente onomatopéyica que nace del sonido de la naturaleza, que se habla con el corazón en las manos.
El runa simi es la llave de la cultura y de nuestra identidad, los nombres geográficos, ríos, lagos, caminos, pueblos, aves, insectos provienen del runa simi. Históricamente, ha sido difusor de las ciencias, filosofía, agronomía, etnología, medicina, música, desde el Tawantinsuyu hasta nuestros días.
Como un medio de comunicación, busca la integración cultural, estilos de vida, propósitos nacionales o personales, para difundirlo y preservarlo. Hacer realidad el eterno sueño de fortalecer la unidad nacional, sin diferencias abismales, sin discriminaciones, sin privilegios, con una historia en común.
La población no está satisfecha, y esto se debe justamente a la falta de inclusión, por más logros económicos que tengamos, si no hay inclusión, no habrá valores ni autoestima en la población. El quechua te abre las puertas a un conocimiento más profundo de toda una cultura y una nación, a su ética y a sus costumbres, a la vez que ejercita la mente.
La enseñanza del runa simi tiene que estar enfocada principalmente en los primeros años de educación inicial y primaria, pues está comprobado que, a temprana edad, es más fácilmente receptivo a un nuevo idioma.