• LUNES 9
  • de marzo de 2026

Central

FOTOGRAFIA
parque de la exposición

Espacio de limeñidad

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Fue “El Murciélago”, Manuel Atanasio Fuentes, quien convenció al presidente José Balta (1868-1972) para que construyera un edificio que acogiera la Exposición Nacional. 

La Lima de entonces tenía plazuelas, calles y acequias. Pero no tenía parques. Era una urbe amurrallada. Lo máximo de áreas verdes eran las alamedas de la ciudad y los jardines al interior de las casonas.

El historiador Juan José Pacheco recuerda en el libro Parque de la Exposición. El jardín de Lima (2016) que el gran cambio de la ciudad ocurre desde 1850, gracias a que la exportación del guano de islas “produjo importantes rentas para el Estado peruano”.

Fue entonces Balta quien da el decreto y el Estado compra en 1869 los terrenos del antiguo fundo Matamandinga, que empezaban a la salida de esta Lima amurallada, en la puerta de Guadalupe (actual Centro Cívico), en el camino hacia Chorrillos. Los terrenos del futuro Parque de la Exposición llegaban al Estadio Nacional y el Campo de Marte.

El parque inicial tuvo 420 mil metros cuadrados, de los cuales hoy solo quedan 120 mil y la entrada de 28 de Julio se afea porque falta terminar las áreas verdes sobre el baipás homónimo.

Jardín Japonés

Cercano a la entrada por la avenida Petit Thouars, se ubicaba el Jardín Japonés, obra que promovió la Sociedad Central Japonesa y se inauguró en 1974 sobre 12,687 metros cuadrados. Lo que quedan hoy son los bambúes enanos y dos casas de la ceremonia del té.

El siguiente espacio es el jardín Botánico, que tiene más de 500 especies de flora de costa, sierra y selva.

El parque original constaba de tres lagunas alimentadas desde el desaparecido río Huatica. Han sido reemplazadas por tres lagunas que se construyeron en 1999, cuando el recordado alcalde Alberto Andrade realizó las obras que rescatan el parque, al que rebautizó como Gran Parque de Lima. En sus lagunas viven tilapias, carpas, patos silvestres, piqueros y tortugas. Los paseos en bote son un clásico.

Cada fin de semana, el anfiteatro Nicomedes Santa Cruz, con capacidad de 4,082 personas, recibe diversos espectáculos. Y los juegos mecánicos adyacentes recuerdan que esta gran área verde de Lima fue siempre espacio de esparcimiento.

Si el arte se respira en cada esquina del parque, se debe tanto al Museo de Arte de Lima (que ocupa el Palacio de la Exposición) como a La Cabaña, cuya arquitectura se inspiró en la casa del dramaturgo inglés William Shakespeare.

La construcción fue restaurante de la alta sociedad limeña, luego estación de radio Victoria y finalmente teatro, que hoy no puede utilizarse por medidas de seguridad.

Cada domingo, a las 11:45 horas, el teatro de títeres Kusi Kusi abre sus puertas en el sótano con funciones dirigidas por el maestro Gastón Aramayo (informes al 477-4249). En la otra ala de La Casona funciona la Escuela de Arte Dramático, donde se forman los futuros actores.

El guía Christian Chuquitucto cuenta, a lo largo del parque, los diversos bustos y monumentos que existen: dedicados al sabio Antonio Raimondi, a Alexander von Humboldt, Mateo Paz Soldán y Diego Mexia (el primer jefe de la policía municipal de Lima en el siglo XVI). A ellos se sumará esta semana uno dedicado a Martín Lutero por los 500 años de la Reforma protestante.

Guerra con Chile

La vida del Parque de la Exposición es un reflejo de la ciudad. El capítulo más funesto fue la ocupación por las tropas chilenas, que destrozó el parque. En otras partes de la ciudad, el ejército invasor saqueó muchas piezas.

Por ejemplo, el zoológico fue destruido y sus animales diezmados. Se llevaron el famoso reloj de Pedro Ruiz Gallo. Los mármoles y la mayoría de esculturas y pinturas del Palacio de la Exposición tuvieron como destino el país del sur. Con la gestión de Ricardo Palma se recuperó el cuadro en gran formato de Los funerales de Atahualpa, de Luis Montero.

Pero los vecinos de la ciudad se organizaron y se trabajaron las mejoras entre 1884 y 1889, incluyó trabajos en los pabellones Bizantino y Gótico, el palacio de la Exposición, y se tuvieron que destruir muchas áreas inservibles.

La creación de la avenida 9 de Diciembre, hoy paseo Colón, dividió el parque en dos, como tal lo conocemos hoy. Su efecto fue muy negativo. “Según los informes del administrador, los ingresos recaudados por la venta de boletos disminuyeron de forma considerable”, explica Juan José Pacheco en su libro. Son parte de las historias del parque.

Hace dos semanas se lanzó el servicio cultural de guiado gratuito. “Este servicio en el Parque Exposición será permanente. Para ello estamos organizando una campaña de voluntariado cultural entre los jóvenes de los últimos ciclos de turismo”, adelanta Sandra Trillo, subgerente de Cultura de la Municipalidad de Lima.