• SÁBADO 21
  • de marzo de 2026

Opinión

FOTOGRAFIA
enfoque

La investigación en la universidad

Una investigación académica poco presente en el sistema universitario es una de las más perniciosas consecuencias del Decreto Legislativo 882 y de la ausencia total de una supervisión sobre la calidad. La actual Ley Universitaria pretende revertir este escenario al otorgar a la investigación un papel preponderante. Una universidad que solo enseña, traiciona la esencia misma de la institución, que es la generación de conocimiento en relación con la reflexión y discusión sobre el saber universal, en especial sobre los nuevos saberes que vamos descubriendo. Pero la ley comete el error de destacar, entre las múltiples relaciones, la existente entre investigación y empresa como si quisiese priorizarla. La investigación utilitaria debe tener un lugar, sin duda, pero no puede ser considerada como la que deba enfatizarse.

La empresa puede (y debe) acercarse al mundo académico para intentar resolver sus problemas, esos que su cotidianidad y sus procesos les presentan, pero las políticas de investigación universitaria no pueden orientarse solo a resolver aquellos asuntos puntuales. La universidad puede buscar financiamiento empresarial para algunos ejes, pero, sobre todo, debe también financiar con sus propios recursos una investigación más teórica o aplicada, ejercida por sus docentes y alumnos, en especial del posgrado.

Esos resultados deben ser discutidos en círculos nacionales e internacionales, sometidos a debate y contraste. Desde las universidades debemos exigir en nuestros estudiantes y docentes esa capacidad de interpelación, de pensamiento crítico, así como promover el máximo nivel de calidad en las investigaciones para que puedan aparecer en revistas indizadas. Pero ese es solo el instrumento, y no el fin. El fin último es entender la investigación como parte esencial de nuestra labor. El sistema debe organizarse con ese fin y no con el de aparecer en rankings. Lo segundo debe ser una consecuencia de lo primero; trabajemos asumiendo que, si la queremos sólida, no será inmediata. La lógica de los indicadores, muchas veces tan ilógica, no siempre refleja cuán fieles somos a la esencia de una institución.