Opinión
Edhín Campos Barranzuela
Juez Superior Titular de la Sala Penal Nacional
El hecho, ocurrido en la avenida General Garzón, pone de manifiesto un grave problema, pues son muchas las personas que han sido víctimas del abuso de malos policías. En este caso, un agente de la Policía motorizada que intenta sembrar pruebas con el propósito de denunciarlo por el delito de tráfico ilícito de drogas.
Mientras la persona graba la escena de la intervención policial se escucha decir al joven que raudamente se dirige hacia un edificio: “Me quieren sembrar!”. A pocos metros se aprecia al policía que intenta darle alcance.
En otro escenario, se da cuenta de la condena a tres años de pena privativa de la libertad a un miembro de la Policía Nacional. La sanción ha sido impuesta por una jueza de la Corte Superior de Justicia del Santa por intentar sembrar droga a tres detenidos y utilizarlo como prueba para denunciarlos por tráfico ilícito de drogas.
Los hechos datan del 24 de abril del 2015, luego de que el Ministerio Público tomara conocimiento de que, durante una intervención policial, tres personas habían sido intervenidas a bordo de un vehículo en el que se habría hallado armas y envoltorios de pasta básica de cocaína en el interior de sus mochilas.
Iniciada la investigación fiscal, se visualizó el video y en él se advierte que durante el registro vehicular uno de los agentes policiales introduce un papel doblado y cierra la mochila.
Otro de sus compañeros que registra la parte delantera del copiloto abre sigilosamente la mano izquierda y desliza unos ‘ketes’ en la mochila. De inmediato, llama a sus compañeros, asegurando haber hallado los estupefacientes.
Esta actitud con la que se identifica a algunos policías es sumamente cuestionable, toda vez que al sembrar droga se busca mantener detenida a la persona intervenida por los 15 días que establece como plazo la Constitución Política del Estado y, en otros casos, para extorsionar a los investigados.
De conformidad con lo dispuesto en el artículo 166 de la Carta Magna, la Policía Nacional tiene por finalidad fundamental garantizar, mantener y restablecer el orden interno, prestar protección y ayuda a las personas y a la comunidad; garantizar el cumplimiento de las leyes y la seguridad del patrimonio público y del privado, además de prevenir, investigar y combatir la delincuencia.
Por ello, esta nociva conducta de algunos malos policías debe ser desterrada cuanto antes y de comprobarse el abuso en el que incurren, deben ser separados de la institución y sancionados ejemplarmente.