Editorial
No hay que olvidar que la Constitución Política, en su artículo 188, establece que la descentralización constituye una política permanente de Estado y de carácter obligatorio.
El presidente del Consejo de Ministros, César Villanueva, ha afirmado que este Gobierno será “absolutamente descentralizado”, durante la primera reunión de trabajo que sostuvo, junto con el Jefe del Estado, con un grupo de 10 gobernadores regionales.
Ha sido claro en señalar que para garantizar el éxito se requiere “pensar y trabajar juntos” e “ir ajustando cosas que se han desajustado en este proceso de descentralización” y, de esa manera, evitar la duplicidad de esfuerzos entre el Gobierno nacional y las administraciones regionales.
El proceso de descentralización y regionalización tiene larga data y ha pasado varios intentos fallidos que se remontan a inicios de la década del 2000. Se creó, por ejemplo, la figura de los presidentes regionales, encargados de dirigir el gobierno en sus departamentos; la cual fue modificada por la de gobernadores regionales.
Además, se habla de regiones, cuando esta definición corresponde a la fusión de dos o más departamentos con afinidades económicas, geográficas, culturales u otras. En el Perú, en consecuencia, existen departamentos –mal llamados regiones– con gobernadores regionales.
Diversos sectores han coincidido en que la experiencia al frente de gobiernos regionales y las raíces provincianas del Presidente de la República y del jefe del Gabinete son garantía para pensar en que el proceso de descentralización ha entrado en una etapa decisiva.
En ese camino se requiere iniciar reformas para potenciar y consolidar la descentralización como una auténtica política de Estado, enfocada en superar el centralismo que ha traído consigo inequidades.
El gran objetivo será fortalecer la alianza entre las autoridades de los tres niveles de gobierno, con el fin de gerenciar y luchar contra la corrupción de manera conjunta, lo que permitirá atraer más inversiones. El Ejecutivo, como órgano rector, deberá fijar las grandes políticas nacionales.
Por lo pronto, el jefe del Gabinete ha anunciado reuniones periódicas con los gobernadores, tanto en Lima como en el interior del país, con el fin de resolver los problemas in situ. Solo de esa forma se logrará una “descentralización funcional”.
En esta tarea, además, es fundamental que los gobernadores regionales contemplen una visión de país y no solamente de su circunscripción, y los ministros, por su parte, deberán prestar mayor atención a los departamentos. Ello permitirá gobernar con una visión nacional, según ha recalcado el titular de la PCM.
En suma, se requiere apostar por el reto de la descentralización, que además de permitir una redistribución más efectiva de los recursos públicos contribuirá a la gobernabilidad y el desarrollo sostenible del país.