• JUEVES 19
  • de marzo de 2026

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Roma o el retorno a las artes

José Vadillo Vila

jvadillo@editoraperu.com.pe

1 El imperio ha vuelto. Hablo de Roma, la chica, la de Santa Beatriz, la del jirón Emilio Fernández número 248, a tiro de piedra de la avenida Arequipa; donde caen como caspa bendita los ramalazos de gotas de las fuentes del Parque de las Aguas –antes de la chisgueteada multicolor se llamaba Parque de la Reserva–.

Todavía por fuera se puede apreciar la belleza de su art déco. Fue un cómodo cine de barrio limeño, con platea, mezanine y largas colas en la boletería. Después le arrancarían las butacas como galones a un mal policía, y albergaría –por más de una década– a la Oficina de Normalización Previsional (ONP).

Eso sucedió en los noventa, cuando el Roma sufrió la crisis económica que afectaba los bolsillos de las mayorías peruanas y la llegada a gran escala de las cintas piratas de VHS, que dieron la estocada final a tanto cine de barrio sobreviviente de mejores épocas.

¿Cuál fue su epílogo? Unos se convirtieron en galerías y depósitos comerciales. Otros optaron por una segunda vida, la espiritual, y pasaron de recibir cinéfilos a recibir a devotos de la fe. Aleluya.

El viejo teatro Roma, por su parte, después de escribir el último ‘FIN’ en el ecran, se llenó de oficinas funcionales, de cubículos, y lo visitaban a diario personas de la tercera edad para preguntar sobre pensiones que les permitieran una vejez un poco digna.

2 Ahora, como un ave fénix artístico, el cine Roma ha vuelto a ser un espacio para las artes escénicas. Se llama Teatro Roma-ENSAD.

Tras una segunda vida de sede burocrática, la platea del Roma quedó más vacía que Marte en un día cualquiera. Con sus proyectos, la Escuela Nacional de Arte Dramático (ENSAD) ganó en el programa Presupuesto Por Resultados del Ministerio de Educación; y el año pasado, este portafolio transfirió a la institución de los actores 900,000 soles.

Se pudo alquilar la sala y se pusieron las manos a la obra, tras el proceso de licitación. Un nuevo espacio nacía en Lima, tan necesitada de áreas verdes y espacios culturales.

La inversión permitió crear, en unos tres meses, una nueva “caja escénica”, los equipos completos de iluminación y sonido; se hizo el piso de la sala; se compraron butacas, proyectores… toda una inversión para hacer del viejo cascarón del cine Roma una confortable sala de teatro. “Se aprovechó que estaba el diseño previo de cine para empezar a trabajar en su retorno al arte”, explica el director de la ENSAD, Jorge Sarmiento.

Ahora, con 200 butacas, el director considera que estamos ante “un espacio bastante generoso”.

3 El jueves 17 se inauguró el teatro Roma. Se estrenó Un enemigo del pueblo, del noruego Henrik Ibsen, un clásico de la dramaturgia universal. Junto a actores consagrados como Hernán Romero y Paco Varela, se presentaron alumnos de la ENSAD. La obra es clásica porque plantea el eterno litigio entre el bien privado para unos pocos y el bien público para las mayorías.

“Como Escuela de Arte Dramático, no puede dejar de tener una sala y un escenario profesional porque es ahí donde desembocan sus aprendizajes. Escuela y teatro es como un hospital para el que estudia medicina”, dice Sarmiento.

Ahora el norte es convertir el nuevo teatro Roma en parte de un circuito cultural que se inicia en el Paseo de los Héroes Navales, con el Museo Italiano, el Museo de Arte, el Centro de Estudios Históricos Militares, incluye el propio local de la ENSAD en La Cabaña del parque de la Exposición (donde están desde 1958), el teatrín de arte experimental que tienen en la cuadra 1 de Petit Thouars, para culminar en el Parque de la Reserva y el teatro Roma.

El novísimo teatro no solo presentará la oferta de la ENSAD, también servirá como semillero para sus alumnos. Sarmiento adelanta que realizarán alianzas estratégicas para darle al espacio continuidad de temporadas durante todo el año.

Al respecto, adelanta, ya hay varias propuestas de productoras, inclusive una recibida desde el extranjero (México), que están analizando para ver cómo consolidarlas. Por su ubicación en Santa Beatriz –donde también se encuentra el teatro Pirandello–, se vuelve un espacio interesante para el arte. El teatro Roma también estará abierto a espectáculos de música y danza en sus distintas vertientes.

El Roma ha sido alquilado al ENSAD por tres años y se podrá renovar el contrato hasta por 10 años. “La idea es quedarnos en una sola locación para cumplir con las metas que nos hemos propuesto como institución”, dice el director. El telón se abre.

Dato

200 butacas es la capacidad del nuevo teatro.