• JUEVES 12
  • de marzo de 2026

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José Rufino Echenique

Domingo Tamariz

Periodista

José Rufino Echenique nació en Puno el 16 de noviembre de 1808. Sus padres fueron José Martín Echenique Vásquez y doña Hermenegilda Benavente.

Trasladado a Lima, ingresó en el Colegio de los Príncipes, y a los 14 años, tan pronto San Martín proclamó la independencia, se alistó como cadete en el batallón N° 3 de la Legión Peruana. A los pocos meses ascendió a subteniente y, seguidamente, viajó al sur para participar en la Segunda Expedición a Intermedios. En el combate de Alzuri –su primera experiencia como soldado– fue hecho prisionero y enviado a la isla Esteves del lago Titicaca, donde fue liberado dos años después al consumarse la victoria de Ayacucho.

De vuelta a Lima, prosiguió su brillante carrera militar: en 1926 ascendió a teniente; en 1927 –cuando aún no había cumplido los 20 años– obtuvo el grado de capitán, y como tal estuvo en la campaña de Gamarra en Bolivia y en la guerra con Colombia (1929), en la que alcanzó, por su destacada actuación, el grado de sargento mayor.

Participó en muchas batallas y pronunciamientos. En una de esas contiendas fue el gestor del célebre abrazo de Maquinhuayo que puso fin a la primera anarquía militar (1934), año en que fue ascendido a coronel.

En esta coyuntura se retiró del Ejército para casarse con Victoria Tristán, la hija primogénita del acaudalado arequipeño Pío Tristán, prima hermana de Flora Tristán y propietaria de la hacienda Victoria, heredad en la que hoy se extiende el distrito de La Victoria, cuyo nombre es en su honor. Por esos años, Echenique se entregó al trabajo de campo en la hacienda azucarera de San Pedro, en Lurín.

En 1943, debido a la insistente invitación del supremo director Manuel Ignacio de Vivanco, abandonó el trabajo agrario para asumir el cargo de prefecto de Lima. Además, se reintegró al Ejército y fue ascendido a general de brigada.

Derrotado Vivanco, colaboró con el gobierno de Ramón Castilla: primero como secretario de Estado y, luego, como ministro de Guerra.

En 1951 fue elegido presidente de la República. Sus primeros años de gobierno fueron de paz y trabajo. Abrió caminos del Cusco a Arequipa y de Lima a Matucana; realizó obras de irrigación; inauguró el ferrocarril de Tacna y Arica; obtuvo el derecho de libre navegación a lo largo del Amazonas mediante la convención fluvial suscrita con el Brasil (1851); continuó con el fortalecimiento de la Marina y promulgó importantes leyes (código civil, enjuiciamiento civil, etcétera).

No obstante, su gestión se vio empañada por el escándalo de la consolidación de la deuda interna, que lo llevó a enfrentar una férrea oposición. Se le acusó de haber pagado más de 23 millones de pesos cuando el monto era de alrededor de 8 millones.

Este manejo controvertido de la deuda llevó a Castilla a encabezar una de las revoluciones más largas y sangrientas de nuestra historia. En ese azar derrotó a las tropas del presidente, en la batalla de La Palma (5 de enero de 1855).

Producido el desastre, Echenique se asiló en la casa del encargado de negocios británico. Mientras tanto, Lima se había convertido en un laberinto. El Palacio de Gobierno, la casa del presidente y la quinta de su esposa fueron saqueados. A Echenique no le quedó más que partir al destierro rumbo a Nueva York.

En 1861 volvió al país, clandestinamente, para solicitar un proceso político, que se le concedió.

Ya rehabilitado, fue elegido diputado y presidió la Cámara, y en 1868 fue presidente del Senado. En 1872 postuló a la Presidencia al terminar la gestión de Balta, pero tuvo que retirarse debido a la violencia que adquirieron esas elecciones. Desde su Cámara condenó la revolución de los hermanos Gutiérrez y se mantuvo al margen de toda acción política.

En el retiro, ya anciano, escribió sus memorias, que vieron la luz con el prólogo de Basadre después de 65 años de su deceso, ocurrido el 16 de junio de 1887, cuando contaba 79 años.