• SÁBADO 4
  • de abril de 2026

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Rol del economista en la sociedad (I)

Jorge Medicina Di Paolo

Director de la Carrera de Economía de la Universidad de Lima

Antiguas civilizaciones desde 6,000 años a. C., como las de Mesopotamia y Grecia, el imperio romano y las culturas árabes, persas, chinas e indias, tuvieron la necesidad de distribuir sus recursos de una manera eficiente –pleno empleo de los factores productivos– para convertirlos en bienes y servicios, buscando la eficiencia para su distribución en la sociedad.

En el mundo griego la palabra ‘economía’ fue empleada para referirse a la administración del hogar (oikonomía: ‘oikos’, casa; y ‘nomos’, ley). Platón (427-347 a. C.) hace referencia a la economía en dos divisiones: de forma y de conducta. Por un lado, el estudio de la administración doméstica; y por otro, el estudio del comercio.

Aristóteles (384-322 a. C.) es más analítico y empieza a introducir conceptos según sus observaciones de las acciones cotidianas de la sociedad griega y de los peregrinos, comerciantes y mercaderes que comerciaban en los puertos o centros de abastos. De dichas interacciones del cambio (comercio) se desprenden teorías monetarias y del valor.

Siglos más tarde, en la Edad Media, con el feudalismo y la Escuela Escolástica como su máximo representante, santo Tomás de Aquino (1224-1274 d. C.) y su obra Suma Teológica marcan un nuevo punto de partida en las concepciones sobre la economía, con un sentido filosófico y espiritual de lo justo, utilizando conceptos del “orden, el bien común y la ley humana”.

En el período de las monarquías europeas, principalmente las de Inglaterra y Francia, en los siglos XVI y XVII se gestó la Escuela Mercantilista, una manera de ver el mundo bajo el manto del proteccionismo del Estado absolutista para acumular oro y plata, mediante el fomento de las exportaciones de manufacturas y el establecimiento de barreras arancelarias con el fin de reducir las importaciones.

Thomas Mun (Londres, 1571-1641), pensador y economista, asesor de la corona de Inglaterra, defendía la causa del comercio exterior enfocando sus argumentos en los saldos favorables de la balanza comercial y demostrando que el déficit era motivo de disminución de la riqueza.

Jean Baptiste Colbert (Reims, 1619-1683), ministro de Luis XIV, rey de Francia, fue el impulsor del desarrollo del comercio y la industria francesa con un sesgo marcado de proteccionismo estatal. Fomentó el desarrollo de importantes obras en infraestructura para el comercio exterior y las reformas para que Francia lograra el liderazgo en temas de economía y política en Europa.

En el siglo XVIII, los fisiócratas demostraron que la riqueza de un país se logra con los resultados del trabajo agrícola. Su principal representante sería François Quesnay (1694-1774). La circulación y creación de la riqueza que se ilustra en su obra Tabla Económica (1758) grafica cómo la riqueza se genera en las tareas agrícolas, dividiendo a la población en tres clases sociales.

Esta escuela francesa utilizaba como política económica el laissez faire, defendiendo el libre mercado contra el intervencionismo estatal. Además, sus seguidores cuestionaban el intercambio de mercadería como a la industria, ya que no agregaban ningún valor a la sociedad.

En los siglos XVIII y parte del XIX aparece en Inglaterra una corriente económica conocida como la Escuela de los Clásicos. Es a finales del siglo XVIII que a la economía se le empieza a considerar como ciencia, por su rigurosidad en las demostraciones para estimar y medir la riqueza nacional sobre la base de conceptos, como las ventajas competitivas y comparativas, el intercambio comercial, el valor, el valor de uso, el valor de cambio, los rendimientos marginales decrecientes, la renta de la tierra, el uso del capital, salarios, división del trabajo, competencia, mercado, “la mano invisible”, los excedentes, bondades del comercio exterior, la plusvalía, la tasa de ganancias y otros.

A la fecha, todos esos conceptos se incorporan en los estudios y análisis de la economía contemporánea. El aporte de la Escuela Clásica dio origen a lo que hoy conocemos como la división formal de la economía entre la macroeconomía y la microeconomía. Ambas ramas de la teoría económica tienen vasos comunicantes. Por ejemplo, el origen de una crisis global puede estar en la conducta individual de cada agente, lo que altera los mercados en su conjunto: los efectos desencadenan desequilibrios con efecto dominó y la economía se desestabiliza como un todo.