Editorial
Los peruanos debemos terminar con esta injusticia social; por eso, saludamos y alentamos toda inversión en agua y saneamiento, y cuanto más pronto podamos cerrar esta brecha, mejor. Sería una vergüenza empezar el camino al tricentenario de la independencia con esta pesada carga.
Ese objetivo es una prioridad para el Gobierno; en esa línea, el ministro de Vivienda, Javier Piqué, ha anunciado que este año se invertirán 2,130 millones de soles en la ejecución de 2,500 obras en zonas urbanas y rurales a escala nacional.
Solo en Lima y Callao se invertirán más de 680 millones de soles. De esta cifra, más de 139 millones se ejecutan mediante el programa Agua Segura, y más de 550 millones por intermedio del Servicio de Agua Potable y Alcantarillado de Lima (Sedapal).
Estas inversiones favorecerán con agua potable a poblaciones de diversas zonas de Lima, como Collique, Bayóvar, Independencia, Ate y Santa Anita.
Este monto forma parte de los cerca de 50,000 millones de soles que el Gobierno invertirá hasta el 2021 en este rubro, para que el 100% de la población urbana acceda al servicio de agua potable y desagüe; el 84% de la población rural, al agua; y el 70%, a servicios de desagüe.
Habrá que trabajar para que los proyectos se realicen de manera oportuna y eficiente, y es de esperar que en esta estrategia se considere, como ya ha ocurrido en otras oportunidades, el mecanismo de Obras por Impuestos para acortar los plazos.
La ventaja de esa modalidad para el Estado es que acelera la ejecución de proyectos de calidad y reduce la brecha de infraestructura; mientras que las empresas mejoran su relación con la comunidad, así como su imagen y responsabilidad social.
Otra arista en este complejo problema de llevar agua y saneamiento a todos los rincones del país son las empresas prestadoras de servicios de saneamiento (EPS).
De poco servirán las obras si no se garantiza un servicio oportuno y eficiente, y eso pasa porque las EPS dejen de ser entidades politizadas y usadas como bolsas de empleo para convertirse en entidades eficientes, técnicas y con un manejo financiero solvente que garantice un buen servicio.
Por ello, es satisfactorio que de las 50 EPS que hay en el país, 13 reciban apoyo técnico del Organismo Técnico de la Administración de los Servicios de Saneamiento para la modernización de sus procesos de gestión, de tal manera que el próximo año se vean las mejoras.
Dotar de servicios básicos a los que no los tienen es un objetivo nacional que repercute en la salud y educación de la población. Ese es nuestro compromiso con las nuevas generaciones.