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Ernesto Carlín Gereda
Editor de Culturales
Mateo Salado es la más grande huaca del Cercado de Lima, y se ubica entre Breña y Pueblo Libre. Sin embargo, salvo reconocimientos de su superficie, casi no había sido estudiada por los arqueólogos.
El director del proyecto arqueológico, Pedro Espinoza, nos cuenta que salvo una iniciativa de tres meses en el 2000, promovida por el Museo de Arqueología, Antropología e Historia, no se conocía mucho, hasta que empezó este plan de recuperación en el 2007.
Un nuevo relato
Hace poco, este proyecto ha celebrado sus 11 años de actividad, y lo descubierto es una mirada nueva a la historia del territorio donde se encuentra la capital peruana. Incluso, se corrigieron datos que se tenían por ciertos respecto a la huaca.
“Se creía que era de la época incaica. Ahora sabemos que fue construida por los ichmas”, relata el especialista.
En el 2007 se empezó a poner en valor las pirámides de mayor tamaño. Paralelamente, se recuperaron los terrenos ocupados de forma informal.
Espinoza narra que Mateo Salado ha pasado por varias etapas. Durante la Colonia sufrió un fuerte huaqueo. Aquí también vivió en los primeros años del Virreinato el francés Matheus Saladé, luterano que después fue ejecutado por la Inquisición. Su nombre sirvió para que la población bautizara el complejo como Mateo Salado.
Luego, durante la República, se ubicó aquí una ladrillera. Esta es la que más dañó las estructuras prehispánicas. Sin embargo, después de once años estudiando estas hectáreas se obtuvieron nuevas pistas sobre sus pobladores.
El director del proyecto arqueológico cuenta que ahora, por ejemplo, se sabe más de los ichmas. “Eran una confederación de reinos. Antes se creía que era uno solo”, refiere.
Otra novedad es que durante los siglos de ocupación ichma hubo un cambio de cosmovisión. Se especula, debido a la orientación de las construcciones, que los primeros ichmas le rendían culto a los cerros, mientras que los últimos, al mar.
Asimismo, solo se ha encontrado ocupación ichma e incaica. Sin embargo, hay algunos restos de cerámica de la anterior cultura Lima y de Wari.
Asiáticos y flores
En las excavaciones se encontraron entierros de inmigrantes chinos o de sus primeras generaciones. Como se documentó en su ocasión en el Diario Oficial El Peruano, en una de las pirámides se halló un cajón con el cadáver de alguien de la comunidad de origen asiático.
Espinoza nos explica que por la vestimenta se presume que no se trata de uno de los culíes, que venían de simples peones, sino más bien de un arrendatario o similar. Se le encontraron, por ejemplo, monedas y los utensilios para fumar opio, lo que era acorde con las tradiciones orientales de la época.
Por otro lado, gracias a las reubicaciones de las personas que ocupaban el complejo hubo algunas sorpresas. Una de ellas se refiere a un área donde se sembraban flores. Se asumía que bajo esa tierra no habría restos arqueológicos. Sin embargo, encontraron la continuación de una plataforma de una de las pirámides.
Espinoza cuenta que las siguientes áreas en las que excavarán son las que parecen no haber sido ocupadas. Esto tendría como fin confirmar si estos lugares sirvieron de plazas o si hay alguna estructura no visible. Otro objetivo es hallar un lugar que no haya sido ocupado, con el fin de usarlo como museo de sitio.
Lugar de inclusión
Una de las metas de la puesta en valor es darle uso social al complejo arqueológico. Allí se han presentado actividades culturales, desde obras de teatro hasta conciertos. Hace poco, celebrando el 11° aniversario, se juntaron la soprano de coloratura Sylvia Falcón y el grupo de metal M.A.S.A.C.R.E.
Asimismo, diversas confesiones religiosas han practicado sus ritos aquí. Por ejemplo, el colectivo de espiritualidad andina Kuka Hampy Wasi, vecinos de Breña, ha efectuado pagos en Mateo Salado. El año pasado, la iglesia luterana hizo una romería recordando a Matheus Saladé, considerado un mártir para ellos. La experiencia se repetirá en noviembre, fecha de su deceso.
El director de este proyecto arqueológico, Pedro Espinoza, comentó que se planea un evento sobre la tolerancia religiosa con representantes de distintos credos. Se calcula que sería a mediados de noviembre.
Dato
16.4 hectáreas ocupa el complejo arqueológico Mateo Salado.