• SÁBADO 13
  • de junio de 2026

Editorial

FOTOGRAFIA
editorial

Repertorio nacional

Las composiciones de Augusto Polo Campos no han sido interpretadas solo por figuras relevantes de la escena local, sino también por artistas de fama mundial como Raphael, Manzanero o Julio Iglesias.

Este reconocimiento es parte de una política de reivindicación a la música popular del país, en especial a sus letristas, creadores de los temas que han sido parte de la banda sonora de la vida de la Nación. Recordemos que a principios del año pasado el mismo trato tuvo el cancionero de Chabuca Granda, conformado con clásicos de fama internacional como ‘La flor de la canela’, ‘Cardo o ceniza’ y ‘José Antonio’.

Augusto Polo Campos también tiene temas inmortales. ‘Regresa’, valse con el que se identifica a Lucha Reyes, es creación suya, por ejemplo. Otros temas suyos son ‘Cuando llora mi guitarra’, ‘Y se llama Perú’, ‘Ay, Raquel’ y ‘Contigo Perú’. Este último es asociado desde su estreno a fines de la década de 1970 con la selección nacional de fútbol.

Este autor surtió de material no solo a figuras del ambiente artístico local como Óscar Avilés, Arturo “Zambo” Cavero, Cecilia Bracamonte o la mencionada Lucha Reyes, sino también a figuras como los españoles Julio Iglesias o Raphael, el mexicano Armando Manzanero, el ecuatoriano Julio Jaramillo o el venezolano Hildemaro, cada uno cultor de géneros muy distintos.

Faltaría espacio para mencionar los elogios que este prolífico compositor ha cosechado por su creatividad. El valor del reconocimiento del Estado a su obra estriba en poner al mismo nivel tanto las manifestaciones artísticas llamadas cultas como las populares, basándose para ello en su calidad y trascendencia.

Que las autoridades del país dieran este trato a expresiones culturales masivas o fuera de lo que el canon occidental consideró tradicionalmente “bellas artes”, hace algunas décadas hubiera generado un fuerte debate. Solo hay que traer a la memoria la polémica que en la década de 1970 generó la entrega del Premio Nacional de Cultura al maestro retablista ayacuchano Joaquín López Antay.

En la actualidad, son escasas o inexistentes las voces que criticarían una distinción de la naturaleza que ha recibido la obra de Augusto Polo Campos. El repertorio creado por este ayacuchano criado en el limeño barrio del Rímac sigue vivo y es quizá uno de los más conocidos y cantados del género criollo.

Se calcula que el número de sus composiciones ronda las 170. Aparte de su vena costumbrista, también destaca por lo original de su lado romántico. Es de esperar que sus temas continúen interpretándose en las peñas criollas y otros locales similares.

Pero también queda pendiente que tanto su cancionero como el de tantos otros autores de valor peruanos sean difundidos en el exterior. Es, después de todo, la cultura la mejor diplomacia de una nación.