Opinión
Luis Enrique Cam
Documentalista
La unificación tuvo aspectos positivos que hicieron más eficaz y eficiente la labor policial, como el tener un solo presupuesto, una sola escuela de formación, cursos de capacitación dirigidos a todos los efectivos y trabajo coordinado, entre las múltiples tareas que cumple la Policía.
Sin embargo, todo cambio genera resistencias. A las conocidas rivalidades entre cuerpos policiales, se mantuvo una poco fructífera división de códigos y protocolos de acción.
Además, el aumento de cuadros de oficiales y suboficiales que produjo la unificación dio lugar a pugnas por los ascensos, cursos, becas, cambios de colocación, etcétera. Pero la unificación de la Policía fue un punto sin retorno y no quedó más remedio que adaptarse y concentrarse en el verdadero enemigo del país: el terrorismo.
Esta fecha es una buena oportunidad para rendir honores a los cientos de policías caídos en estos treinta años de defensa de la democracia y la sociedad peruana. No dejemos de agradecer a los miles de buenos policías que salen a diario a patrullar las calles, exponiendo sus vidas y dejando atrás a sus familias preocupadas por su integridad física.
El Estado está aún en deuda en reconocer a sus héroes policiales mediante la reglamentación de la reciente Ley Nº30826 del Veterano de Guerra y Pacificación Nacional. Es conveniente saber que agentes policiales también participaron en la defensa del territorio nacional en el conflicto del Cenepa de 1995.
En la lucha contra la subversión recordamos a los valientes integrantes de la Unidad de Desactivación de Explosivos que, en años trágicos, desactivaron más de 12,000 artefactos explosivos sembrados por todo el país. La incorporación de mayor personal femenino en el combate contra la violencia a la mujer ha sido otro de los aciertos posteriores a la unificación.
Los desafíos que hoy enfrenta la Policía Nacional son enormes: narcotráfico, delincuencia, rebrotes terroristas, etcétera. Su tarea es ardua y no la cumplirá sin el apoyo de todos los peruanos. La lucha contra el delito no es exclusiva ni excluyente de la Policía. El flagelo de la corrupción tampoco es ajeno a la institución policial, pero es preciso recordar que si hay elementos corruptos es, también, porque hay corruptores en la sociedad civil.
A 30 años de aquella trascendental fecha, queda pendiente culminar el proceso de unificación y lograr una policía moderna e inquebrantablemente unida en beneficio de toda la sociedad peruana.