• JUEVES 7
  • de mayo de 2026

Opinión

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El gusto por las megaobras

Julio Panduro

Periodista y Politólogo

Atrás quedó aquella nación mayoritariamente agraria del siglo XX porque hoy posee un nivel equiparable al de los países desarrollados. El primer proyecto de envergadura, sin duda, fue la construcción de la presa hidroeléctrica de las Tres Gargantas, en 1995, la mayor de su tipo en el mundo. Y esa carrera acelerada por edificar grandes estructuras no se ha detenido.

En octubre pasado, por ejemplo, se inauguró el puente sobre el mar más largo del mundo, con 55 kilómetros de longitud, que conecta la ciudad de Zhuhai, un nuevo polo de desarrollo chino, con las poderosas ciudades de Hong Kong y Macao, núcleos financieros de peso mayor y centros vitales de comercio para la región asiática.

Y hace pocas semanas, en noviembre, China culminó con éxito la impermeabilización de un puente que posee la pila de cemento más alta del mundo con 332 metros, similar a un edificio de 110 pisos.

Además, en el 2017, China encabezó por décimo año consecutivo la lista de los países con más cantidad de rascacielos concluidos, los que se ubican en 35 de sus ciudades. Solo Shenzhen ha completado una docena; seguido por Nanning, con siete rascacielos; y Chengdu, con cinco. Muchos de estos edificios han sido construidos en pueblos más pequeños, como Dalian, Dongguan y Suzhou, catalogados por el gobierno como “las nuevas ciudades de primer nivel” con la esperanza de incrementar las inversiones y la actividad económica en esas áreas.

Pero aquí no se trata solo de infraestructura, sino también de creaciones de impacto. Con la edificación de tantos rascacielos, los chinos han inventado un método original para apagar eventuales incendios a más de 300 metros de altura que ha llamado la atención: misiles extintores teledirigidos, capaces de apagar incendios porque detectan el calor y ‘atacan’ directamente la zona de la que procede. Una vez que impactan con el objetivo, liberan polvo y líquido para extinguir las llamas dentro y fuera del edificio.

Entre los inventos de similar o mayor impacto figura la creación de un ‘sol’ artificial de propulsión nuclear capaz de superar temperaturas de 100 millones de grados centígrados, y la instalación de la mayor granja de paneles solares del planeta, con el objetivo de generar energía limpia. De esta manera, la nación asiática se ubica también a la vanguardia de la tecnología ambiental.