• JUEVES 9
  • de abril de 2026

Opinión

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El avance de las iglesias evangélicas

Julio Panduro Chamorro

Periodista y politólogo

Ese cambio se ha venido presentando con mayor incidencia en América Central. Por ejemplo, solo en El Salvador se incrementó de 15% a 31% en los últimos diez años. En Guatemala y Honduras el fenómeno es aún más pronunciado: en ambos países el porcentaje supera hoy el 40%. Y en América del Sur encontramos que Brasil es la nación con mayor número de evangélicos, con una cifra superior a los 42 millones.

Entre los principales factores de ese aumento de las últimas décadas figura la acelerada urbanización en el subcontinente latinoamericano, provocada por gobiernos de marcada insensibilidad ante los más necesitados, que devino en una rápida transformación en el perfil de las demandas sociales.

De esa manera, la pobreza citadina se unía a la sensación de desarraigo con la tierra y se hacían evidentes las falencias del Estado. La carencia de servicios, junto con la necesidad espiritual de los migrantes del interior, revelaban que ni el Gobierno ni la Iglesia católica atendían las demandas de esos nuevos ciudadanos, vacío que comenzaría a ser aprovechado por la Iglesia evangélica.

Además de suministrar servicios ligados a la caridad y la educación que el Estado no alcanzaba a proveer, los evangélicos empezaron a dar un peso primordial a la comunidad. En un momento en el que estaba teniendo lugar la llegada masiva de campesinos a los nuevos espacios urbanos, la posibilidad de tejer redes de apoyo y ayuda en el seno de estas iglesias sumó a favor de las huestes evangélicas.

Una característica innata de estos grupos es su adhesión a una agenda que incluye una ardorosa defensa de políticas neoliberales en lo económico y conservadoras en lo social, con posturas que penalizan el aborto, contrarias al matrimonio entre personas del mismo sexo y a los avances en políticas de género.

Otro elemento muy vinculado a los evangélicos es el marketing y los medios. En ese sentido, llaman la atención el carisma y la oratoria de sus predicadores y el hecho de que estos grupos controlan buena parte de los medios de comunicación de sus respectivos países. Un ejemplo es Edir Macedo, fundador de la Iglesia Universal del Reino de Dios, que controla la segunda mayor cadena televisiva de la nación brasileña.

Con este trabajo desplegado por los evangélicos es solo cuestión de tiempo para ver cómo cambiará la conformación religiosa de América Latina en el futuro próximo.