• MARTES 5
  • de mayo de 2026

Opinión

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Enfoque

Micro y pequeña empresa, más allá de un ministerio

Eduardo Lastra D.

Presidente del Instituto Latinoamericano de Desarrollo Empresarial-ILADE

En nuestro país se usa la palabra pyme para referirse a las micro y pequeñas empresas, cuando en otros países alude a pequeñas y medianas empresas. La confusión no es trivial; una pequeña empresa en Taiwán, por ejemplo, tiene un capital de un millón de dólares, ventas anuales por medio millón de dólares y emplea, al menos, a 50 personas. En Estados Unidos, una pequeña empresa factura 50 millones de dólares al año.

Del universo de micro y pequeñas empresas peruanas, aproximadamente dos terceras partes son microempresas. Por ello, preferimos usar la palabra mype para identificar a este complejo mundo económico, empresarial y social.

Todavía entre estas podemos hacer otra subclasificación: microempresas de subsistencia y las microempresas con potencialidad de acumulación (de crecimiento). Cada estrato debe merecer una atención diferenciada.

Un segundo factor es que la micro y pequeña empresa no es un sector, sino un mundo, no solo por su complejidad, sino también porque hay mypes en todos los sectores económicos.

Se cree, en tercer lugar, que la mype tiene que ver con la informalidad y que sus gestores son personas no calificadas y hasta subcalificadas para la actividad económica, técnica y empresarial. Sin embargo, muchos profesionales ejercen su especialidad, ya sea como persona natural con negocio o Empresa Individual de Responsabilidad Limitada (EIRL).

Para su funcionamiento óptimo, las mypes, al igual que cualquier empresa de mayor envergadura, requieren de mercados, financiamiento, tecnología productiva, organización eficiente y capital humano con mentalidad competitiva.

La mype tiene características particulares, que si son atendidas adecuadamente, posibilita hacer muy buenos negocios.

Pero es el aparato burocrático del Estado el que está más rezagado en la carrera por la modernidad. Sus normas están desconectadas de la realidad y su estructura de apoyo y promoción se encuentra fragmentada.

Se debe crear un sistema integral de promoción a la mype que evite las duplicidades de acciones y recursos y propicie el fortalecimiento de sus gremios para coordinar con organizaciones auténticamente representativas.

Además, se debe brindar capacitación técnica, empresarial y dirigencial de manera sostenida y extendida, y premiar las mejores iniciativas y la gestión exitosa con un enfoque de promoción que no sustituya el accionar de las propias mypes y sus respectivos gremios.