Central
En el mundo, la tecnología aeronáutica, desarrollada en la primera década del siglo XX, sería empleada y explotada la década siguiente –principalmente durante la I Guerra Mundial– para la observación de los movimientos de tropas enemigas, luego para realizar inexpertos ataques a tierra y, finalmente, tras la experiencia adquirida, para detener y derribar a aquellos que tratasen de observar y atacar las propias posiciones militares, lo que generó los primeros combates aéreos y dio inicio a la aviación de caza.
Fue así como el rol de los aviones militares fue ampliándose, dando espacio a un nuevo escenario para la guerra: el cielo. A diferencia del Ejército y la Marina, la Aviación Militar se desarrolla por encima de cielo y mar, lo cual ameritó la creación de una nueva organización armada que desarrolle sus actividades en el aire y amalgamara todo su potencial.
La Ley de Creación del Servicio de Aviación Militar especificaba que este servicio era indispensable para la defensa nacional, aunque por el momento no era posible organizarlo más que como una rama del Ejército y, al mismo tiempo, establecía las pautas para la organización y operación de esta naciente fuerza, tal como su estructura orgánica, adquisición y asignación de aeronaves, inmuebles y centros de enseñanza.
Todo esto como consecuencia de los múltiples esfuerzos provenientes de la sociedad civil, por medio de la Liga Nacional Pro Aviación, en 1910, y del Aeroclub del Perú, fundado en 1915, así como de la milicia con aportes de aviadores militares; esta primigenia etapa se considera como el origen de la FAP.
Nace Las Palmas
El 26 de enero de 1920, el presidente Augusto B. Leguía creó por decreto supremo el Cuerpo de Aviadores Navales, con la tarea de encargarse del manejo y conservación de los hidroaviones adquiridos por su gobierno. Esta sucesión de esfuerzos y eventos abrieron las puertas al desarrollo de la Aviación Militar Peruana.
En mayo de 1920 se creó el Centro de Aviación Militar de Maranga. Dos años más tarde se asignó a la Aviación Militar terrenos para la construcción del Centro de Aviación Militar Las Palmas. Como consecuencia, en 1923 se creó la Escuela de Aviación Militar Jorge Chávez, además de la adquisición –con fondos públicos y donaciones– de aeronaves de instrucción y de caza.
Finalmente, quedó establecido el Servicio de Aviación Militar en Las Palmas y el Cuerpo de Aviadores Navales en la Estación de Hidroaviación de Ancón, donde al mismo tiempo se instauró la Escuela de Hidroaviación.
Estos grandes avances y logros fueron el resultado del gran trabajo y visión que tuvieron grandes pensadores y distinguidos militares como Carlos Tenaud, Ricardo Palma y Pedro Paulet, quienes participaron en la creación de la Liga Nacional Pro-Aviación al lado del general Pedro Muñiz, la cual logró gestionar el primer vuelo en el Perú, el 15 de enero de 1911, a manos del aviador peruano Juan Bielovucic; así como de oficiales del Ejército, como los tenientes Juan O’Connor, Guillermo Prötzel y Enrique Ruiz (ver recuadro).
Ellos serían los primeros en visionar el arma aérea como la conocemos hoy, que fue decisiva para la victoria en el campo de la defensa nacional tanto en el frente interno como externo, así como sustancial baluarte para el desarrollo nacional gracias a su capacidad innata de llegar a los rincones más alejados de nuestro vasto territorio.
Este gran crecimiento condujo a la imperiosa necesidad de que el 20 de mayo de 1929 el presidente Leguía promulgara un decreto supremo con el cual se crea el Cuerpo de Aviación del Perú (CAP), que tuvo como única disposición la unificación de los diferentes servicios y actividades aéreas del país, fusionando a toda la aviación militar en una sola entidad para establecer condiciones uniformes para todo el personal y una mejor administración de los recursos.
La evolución de la doctrina llevó a que el 12 de marzo de 1936, el Cuerpo de Aviación del Perú sea denominado Cuerpo Aeronáutico del Perú, siguiendo los cambios organizacionales en la institución. El 18 de julio de 1950, sufriría una nueva reorganización producto de la constante evolución doctrinaria, y pasó de llamarse Cuerpo Aeronáutico del Perú a Fuerza Aérea del Perú (FAP), nombre que lleva con orgullo hasta la actualidad.
Desde la aparición de la FAP hace un siglo, el Perú ha hecho respetar su integridad territorial y no ha perdido ni un solo kilómetro cuadrado, lo cual llena de orgullo a la institución y a la nación entera al probar que la FAP es arma decisiva para la victoria. Asimismo, ha sabido soportar con sus “alas” a quienes más lo han necesitado cuando la naturaleza ha golpeado, llevando salud, educación y desarrollo a cada rincón del Perú, lo que demuestra que la Fuerza Aérea del Perú es la fuerza de todos los peruanos. (Coronel FAP Rolando Cárdenas Brou)
Hitos de la FAP
• En 1941 la FAP fue la primera fuerza aérea de América Latina y la tercera en el mundo en realizar una operación de comandos aerotransportada.
• Tomó con éxito las posiciones militares de Puerto Bolívar, durante la guerra con Ecuador.
• En ese conflicto se inmoló su héroe máximo, el capitán José Abelardo Quiñones, quien alcanzado por el fuego enemigo decidió enrumbar su aeronave hacia el objetivo perdiendo la vida en el acto.
• En 1968 se convirtió en la primera Fuerza Aérea de la región en operar cazas supersónicos al incorporar a su flota los Dassault Mirage 5P.
• En 1970, tras el terremoto que azotó al callejón de Huaylas, realizó el “puente aéreo” más grande registrado en el Perú.