• DOMINGO 24
  • de mayo de 2026

País

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Manejo adecuado de los residuos orgánicos e inorgánicos

Machu Picchu es la primera ciudad sostenible del Perú

Trabajo articulado del gobierno local, la empresa privada y la sociedad civil.

Para corroborarlo, se inauguró ayer la planta de valorización de residuos orgánicos en el distrito de Machu Picchu Pueblo.

El gerente de gestión ambiental de ese municipio, Miguel Atausupa, explicó que esta planta tiene la capacidad de procesar cuatro toneladas de residuos y de generar biocarbón o carbón vegetal, un fertilizante natural que ayudará a intensificar la productividad agrícola del suelo en la zona.

Detalló que la planta está constituida por tres máquinas encargadas de compactar, deshidratar y pirulizar o someter a altas temperaturas los residuos orgánicos que se generan en el distrito de Machu Picchu y que representan más del 60% de los residuos totales generados en esa localidad cusqueña.

Trabajo articulado

El acto de inauguración contó con la participación de la viceministra del Ambiente, Albina Ruiz , y el alcalde distrital de Machu Picchu, Darwin Baca; así como de los representantes de las empresas que contribuyeron a la instalación de esta planta, el Grupo Aje y la cadena de hoteles Inkaterra.

La viceministra Albina Ruiz destacó, en diálogo con la agencia Andina, que la puesta en funcionamiento de la planta de valorización de residuos orgánicos ha sido posible gracias al trabajo articulado del gobierno local, la empresa privada y la sociedad civil, la cual, en el caso de la población del distrito de Machu Picchu, ya segrega el 90% sus residuos sólidos.

Sostuvo que esta experiencia pionera en el tema ambiental y de correcta gestión de los residuos coloca a Machu Picchu a la vanguardia de la sostenibilidad en el Perú y América Latina. Agregó que servirá como punto de partida para futuras plantas similares en otras partes del país, sobre todo en las áreas naturales protegidas por el Estado.

También resaltó que esta planta, cuyo equipamiento es de tecnología peruana, permite reducir el impacto del efecto invernadero. Ello dado que los residuos sin tratamiento generan gas metano, que afecta la atmósfera, pero el carbón vegetal producido por la planta y el proceso de pirulización captura el dióxido de carbono o CO2, y eso reduce el daño a la atmósfera.

Por su parte, Jorge López-Dóriga, director ejecutivo de Comunicaciones y Sostenibilidad del Grupo AJE, sostuvo que con la planta de valorización de residuos se cierra el círculo sostenible que empezó en el 2017 con la planta de transfomación de aceite en biodiésel y glicerina, así como la planta compactadora de residuos plásticos.

Planta biodiésel

Sobre la planta de biodiésel, López-Dóriga explicó que la maquinaria que opera desde el 2017 transforma el aceite quemado de los restaurantes que operan en el distrito de Machu Picchu, evitando que sea arrojado y contamine las aguas del Vilcanota, el río sagrado de los incas.

De acuerdo con estudios, un solo litro de aceite de cocina arrojado al río contamina 1,000 litros de agua. López-Doriga detalló que la máquina recicla alrededor de 600 galones de aceite de cocina, lo que produce en la mencionada planta unos 40 galones de biodiésel diario.

El proceso de reciclaje consiste en que el aceite usado se purifica con cernidores. Luego se deja reposar 72 horas para separar el aceite del agua. Una vez logrado, se trasvasa a otros cilindros durante varios días para obtener el aceite.