• JUEVES 7
  • de mayo de 2026

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Acuerdo de Italia y China en la mira

Julio Panduro Chamorro

Periodista y politólogo

Aunque el documento suscrito solo sea un simple memorándum de entendimiento, sin alcance vinculante, Washington y Bruselas alzaron su voz porque Italia es el primer país de Europa occidental, además de ser uno de los fundadores del Grupo de los 7, que se adhiere a La Franja y La Ruta. Desde la sede de la UE, ya habían alertado antes sobre las eventuales asimetrías que pueden generarse entre China y la plataforma europea si no alcanzaban convenios en igualdad de condiciones.

¿Por qué tanto temor por este memorándum? Para ningún país del mundo es un secreto que China utiliza la inversión, el comercio, la cooperación y el intercambio como herramientas de acercamiento a todos los hemisferios y latitudes del planeta, todo empaquetado en un discurso diplomático sobre las ventajas del beneficio y la reciprocidad mutua.

Para Estados Unidos se trata de un modelo neocolonialista inaceptable, ya sea porque China puede convertirse en un rival en el área comercial o ideológica, o porque la incursión asiática en el escenario geopolítico internacional le puede quitar aliados históricos, sobre todo en Europa, el continente que ha mantenido una marcada cercanía con Washington desde que finalizó la Segunda Guerra Mundial.

Ante la intranquilidad generada por esa aproximación, Italia ha respondido que los 19 acuerdos institucionales y 10 comerciales, que involucran al sector energético, las infraestructuras, los transportes y la banca, por una cifra mínima de 7,000 millones de euros y que podría alcanzar los 20,000 millones de euros en el futuro, pueden generar más puestos de trabajo e impulsar el aumento de un mayor número de empresas nacionales.

Como réplica, el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, ha advertido a Italia para que evalúe con atención los acuerdos adoptados, pues detrás de esos convenios existe “la trampa de la deuda” china, y mencionó el caso de Sri Lanka, país que ha tenido que ceder su puerto de Hambantota a una empresa de Beijing al no poder devolver lo anteriormente invertido por China.

Aunque este escenario revela un aparente enfrentamiento en el seno europeo, en la cumbre China-UE de abril pasado, ambas partes reafirmaron su compromiso con el multilateralismo, con las Naciones Unidas como herramienta fundamental, además de apoyar el trabajo del G20, la implementación del Acuerdo de París sobre el cambio climático, entre otros.