• MIÉRCOLES 11
  • de marzo de 2026

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Orígenes de los apellidos (II)

José Luis Vargas Sifuentes

Periodista

En la República Checa, la mayoría de los apellidos tienen origen en el nombre del padre al que se añaden los sufijos -ová, si es niño, y -cká, si es niña.

Continuando con el tema de los apellidos, recordemos que en Argentina se utilizaba solo el paterno, no el materno; sin embargo, el Código Civil y Comercial estableció el uso de un solo apellido, de cualquiera de los padres, y opcionalmente el del otro progenitor.

En España, desde del 5 de noviembre de 1999, la ley permite cambiar el orden de los apellidos. Por común acuerdo de los padres, el apellido materno puede anteceder al del padre; y desde el 2017 el de un recién nacido debe ser acordado entre los progenitores (si no hay acuerdo, decide el funcionario).

La legislación actual limita a dos el número de nombres simples en el registro y el inscrito ha de tener como primer y segundo apellido los que tengan como primeros sus respectivos padres en el orden que estos decidan. Lo común es optar por el primer apellido del padre y después el de la madre. La ley permite elegir el orden de los apellidos en el momento de inscribir a una persona al nacer. Tras la mayoría de edad, el interesado puede solicitar el cambio de orden.

Además, las parejas de personas del mismo sexo que adopten a un niño pueden elegir el orden de los apellidos de su primer hijo.

Adicionalmente, se permite la unión de dos apellidos para formar un apellido compuesto. Esta práctica es común cuando el segundo apellido de la madre no es corriente y no se desea perder. Al unirlos en un único apellido compuesto se asegura que no se perderá al intercalarse con otros apellidos en generaciones posteriores.

En Portugal se usa el mismo sistema, pero los apellidos se invierten. El consignar primero el apellido materno y luego el paterno se da en ese país y en Brasil.

En otros países solo se hereda el apellido paterno. El apellido de la mujer cambia tradicionalmente tras contraer matrimonio, como ocurre en Estados Unidos. Ejemplos: Jacqueline Kennedy (originalmente Jacqueline Lee Bouvier), Hillary Clinton (Hillary Rodham), Melania Trump (Melania Knavs), etcétera. Igual ocurre en la República Checa.

Un dato adicional: los habitantes de Tíbet y Java no suelen usar apellido.

En Rusia, Ucrania y Bulgaria, el nombre completo de una persona consta del nombre de pila, patronímico y apellido. Los apellidos rusos tienen origen patronímico, derivados de nombres masculinos con el sufijo -ov(a) o -ev(a), donde la ‘a’ se utiliza para el género femenino.

Además, los patronímicos tienen los sufijos -óvich o -évich para el masculino y -ovna o -evna para el femenino. Si un ruso llamado Iván Petróvich Pávlov tuviera un hijo llamado Serguéi y una hija llamada Irina, sus nombres serían Serguéi Ivánovich Pávlov e Irina Ivánovna Pávlova.

En Islandia, el apellido consiste en el patronímico con el sufijo -son (hijo) o -dóttir (hija). Así, los hijos de Guðmunds Jónsson serían Stefán Guðmundsson (hijo) y Vígdis Guðmundsdóttir (hija).

En la República Checa. la mayoría de los apellidos tienen origen en el nombre del padre al que se añade el sufijo -ová si es niño y -cká si es niña.

En el Perú se ha consolidado que la identificación personal esté compuesta de uno o más nombres de pila, apellidos paterno y materno, por este orden. De forma adicional y extraoficial se considera que la relación se puede extender al conjunto de los paternos y maternos intercalándolos, es decir, el primer apellido de una persona es el primero de su padre; su segundo apellido es el primero de su madre, el tercer apellido es el segundo de su padre; el cuarto es el segundo de su madre, etcétera.

También son comunes algunos apellidos compuestos: Valle Riestra, GonzálezOlaechea, Miró Quesada, GarridoLecca, Álvarez Calderón, Villa García, Torres Lara, García Sayán, Luna Victoria, Gómez Sánchez, Silva Santisteban y otros.

Por último, desde que la reina Victoria se casó en 1840 con el alemán Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha, a sus descendientes y herederos se les aplicó el título de Casa de Sajonia-Coburgo-Gotha, y sustituyó al de la Real Casa de Sajonia, que se portaba desde el siglo XVII.

El título se mantuvo hasta que el 17 de julio de 1917 el rey Jorge V, nieto de Victoria I, proclamó que a partir de ese instante todos los miembros y descendientes de la realeza británica dejarían de apellidarse Sajonia-Coburgo-Gotha y pasarían a pertenecer a la Casa de Windsor, creada por él, y sería obligatorio llevar ese apellido.

El motivo de esa decisión fue la enemistad con el Imperio Alemán a causa de la Primera Guerra Mundial. Desde entonces, la realeza británica porta el apellido Windsor.

En resumen, cada apellido esconde la historia de nuestros ancestros.


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