Cultural
Luz María Crevoisier
Periodista
El verano serrano es contradictorio y mágico. Sol y verdor por todas partes y lluvias intermitentes que a veces se transforman en verdaderos chubascos o huaicos. Esos cataclismos pluviosos que arrasan pueblos y destruyen caminos, son terribles. Pese a ello, hay personas que se embriagan con estas muestras de la naturaleza, pasando por alto sus excesos.
Uno de estos raros personajes es juninense y se llama Elio Munzón Zevallos Meza, tan especial como los nombres que le pusieron cuando nació en la provincia de Osores en 1976.
Recientemente, de regreso de la selva de Satipo en busca de paisajes y soledades, se topó con un huaico ya casi cerca de Huancayo. Es que esa extraña afición por la fotografía y la pintura no logran retenerlo y cuando quiere estar en el campo, que como confiesa, es una manera de sentirse libre, busca fotografiar aquellas montañas de la cordillera del Huaytapallana o el histórico lago de Chinchaycocha, hasta sentir de nuevo el anhelo de retornar a casa y encerrarse en su taller para pintar.
Pinceles del pasado
Elio recuerda con nostalgia aquellos tiempos en que con los amigos recorría las pampas de Junín, escenario de una de las batallas que selló la independencia americana. Pero al dejar de frecuentar a esos compañeros, decidió perpetuar los paisajes a través de la cámara, que aprendió a utilizar por afición y con ayuda de profesionales.
Por la ausencia de nombres reconocidos, como lo fueron un Chambi en Cusco o Courret en Lima, no tenemos un registro de la vida social y política de Junín, a excepción de Sebastián Rodríguez, quien en 1938 logró algunas placas. Y de Teodoro Boullón Salazar (1885-1960) que recogió con su cámara la vida social de Jauja.
Esta ausencia es el motivo por el que decidió el artista Zevallos preparar una edición que en breve presentará en Junín y en Lima, titulada “Junín, colores de Libertad”. “La hice sin auspicios porque si alguno quiere apoyar condiciona el contenido, y prefiero trabajar solo”, contó al diario El Peruano.
De la foto al lienzo
Elio Zevallos se formó como artista plástico en la Escuela Superior de Formación Artística Pública San Pedro de Cajas (ESFAP). “Mi técnica es variada y pinto en acrílico, esmalte, mixto, óleo sobre lienzo. Últimamente estoy experimentando con la acuarela que encuentro, es bastante complicada pero fascinante”.
Lo que el artista omite es que para realizar esos trabajos no teme subir sobre altísimos andamios, arriesgando la vida. Al fin y al cabo lleva la herencia de aquellos pueblos wankas o quizá de los olvidados pumpush que se enseñorearon por el valle del Mantaro a más de 4,000 metros de altura.
“Estoy tratando de encontrar mi propio lenguaje plástico pues mi deseo es ahondar en los aspectos histórico-cultu rales de mi provincia”.