• VIERNES 3
  • de abril de 2026

País

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Refugio en Canta

Yangas: vida apacible


Texto y fotos Hugo Grández


Ante la sorpresa de los visitantes, don Jorge les dice que dejen la puerta abierta nomás, que vayan a pasear tranquilos por el pueblo, que no pasará nada, que aquí todo es seguro.

Aún sorprendida, Gladys Mauricio, sus hermanos, hijos, nietos y hasta Hachi, la pequeña mascota de la familia, emprenden la caminata bajo las estrellas y el silencio de la noche del centro poblado de Yangas, la capital del distrito de Santa Rosa de Quives.
La caminata es como regresar al pasado, a la vida del pueblo, al cantar de los grillos y el susurrar del río, al buenas noches señora y buenas noches señor, a ver pasar un auto cada diez o veinte minutos; es, en otras palabras, el encuentro con la naturaleza.


Tranquilidad total

Llegar a Yangas supone salir de Lima camino al norte por la carretera a Canta. Un par de horas de viaje y ya estará en esta parte de la sierra limeña ubicada en el kilómetro 53 y medio, casi 1,000 metros más cerquita del cielo.

Está bañado por el río Chillón, cuyas corrientes suelen abrazar a lugareños y visitantes. Todos los centros campestres y hoteles que se encuentran en la margen izquierda de la vía ofrecen este acceso de diversión total.

Paraíso serrano

En Yangas se respira vida. El cielo pinta de un bonito celeste azulino, las nubes están allí claritas como observando al visitante y, por supuesto, todo está lleno de verde, de chacras con cultivos locales como mangos criollos, pacaes y ciruelas serranas.

Su plaza es tan acogedora como pequeña. Suficiente para tomar la sombra de día en una de sus bancas o tirarse al jardín por la noche para mirar las estrellas. Es tan tranquila que invita a una buena conversa, unos chistes de amigos o, quién sabe, hasta una declaración de amor.


En esta misma plaza se encuentra la iglesia San Marcelo. Doña Carmen Soto es la encargada de sacarle lustre al templo antes que los parroquianos asistan a la misa dominical de las 11:30, presidida por el padrecito que viene desde Carabayllo para celebrar el santo oficio.

La fiesta principal de Yangas es, justamente, en honor a San Marcelo. Se celebró el 14 de enero y se extendió hasta el 17. El 16, por ser el día central, se celebró con una verbena que empezó la noche anterior, que es cuando se da pase a la procesión y las actividades principales. Demás está decir que el pueblo se llena de gente, más aún con quienes nacieron aquí y regresan cada año para celebrar junto a los suyos.

A lo largo de estos cuatro días, Yangas vive una fiesta que quisieran nunca acabe, con procesiones, desfiles, concursos de danzas típicas, ferias, competencias deportivas, harta comida y, claro, fuegos artificiales y su castillo a la medianoche del día de la verbena.

Amanecer en Yangas

En Yangas siempre hay dónde quedarse. Desde un pequeño hospedaje hasta un club campestre. Si opta por un lugar tranquilo, Mavi es una buena opción. Casa familiar con piscina, cuarto para familias numerosas, zona de parrillas y campo para jugarse unas pichanguitas.

Mavi se ubica junto al Hotel Paraíso, en el barrio de Leticia. Están también el Yangas Campo Club, El Recreo de Morgana, Hotel Campestre Magdalena, El Recreo de Nelson, La Casa de mi Viejo, y varios más. 


Cada una de estas opciones le garantizan el equipamiento  adecuado para pasarlo bien. Por lo pronto, todas tienen piscina, de modo que siempre habrá un pretexto para darse un buen remojón.

Doña Carmen Soto dice que los meses ideales para visitar la localidad de Yangas van de abril hasta octubre, aunque durante todo el año encontrará un bonito clima para pasar el día o un fin de semana. Y es que aquí, hasta la lluvia es bonita, dice doña Carmen y nosotros le creemos.

Hora del paladar

En el pueblo hay un buen número de lugares para satisfacer el apetito. Puede encontrar una buena trucha presentada al horno, a la parrilla o frita; un cuy chactado, frito o con su picante; y hasta chicharrón de chancho. O si prefiere, hay platos más tradicionales a base de pollo, carne, pescado, pato o cabrito. Todo caerá mejor si es con su chicha de jora o un refresco de ciruelas serranas del lugar.

Un buen caldo de gallina o cabeza podrá encontrarlo en el mercado, a una cuadra de la plaza. Su costo es de 6 soles y cuánto más temprano lo consuma será más contundente. En el mismo mercado aproveche en comprar frutas de la zona o algunas cosillas que le serán útiles a lo largo de su visita.

Para compartir en familia, le sugerimos preparar una parrilla. Todos los hospedajes tienen una zona para este fin, así que no dude en sazonar las carnes, acomodar las papas y los choclos, y esperar que todo se cocine para acompañar con una refrescante ensalada o el picantito de un preparado de ají.

Y si quiere aventura, monte una bicicleta y pedalee todo lo que pueda; o haga como la familia de Gladys y anímese a caminar por el pueblo o zonas aledañas. Hay rutas ideales para andar y mantener mente y cuerpo sanos.

Ya lo sabe, atrévase a regresar a los tiempos en los que todo era más tranquilo, seguro y más bonito. Suba a su auto o tome su ómnibus y visite Yangas, que bien podría ser llamada la capital del buen vivir. 

Otras razones para llegar

A la altura del km 22 de la Av. Túpac Amaru tome combis o autos hasta Leticia en Yangas. El pasaje cuesta 5 soles y el viaje tarda 45 minutos.

 Otras festividades religiosas son las de la Cruz de Mayo (3 de mayo); Santa Rosa de Lima (30 de agosto) y el Señor de los Milagros, en octubre.

Cerca de Yangas tiene los petroglifos de Checta, a 10 minutos en auto del centro de la comunidad.

Otros lugares para visitar son Canta y Obrajillo, a poco más de una hora de camino de Yangas. En este último podrá visitar la catarata Lucle.

Don Jorge administra la casa Mavi. Consultas: 99054-4196.