• MARTES 10
  • de marzo de 2026

Cultural

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El legado de un héroe


Texto Luis Enrique Cam

Julio Alberto Ponce Antúnez de Mayolo (Japam) tuvo la especialidad de piloto de helicóptero de la Aviación Militar. Desde la cabina de su aeronave dio el salto a la mansión de los héroes el 20 de febrero de 1981.

Japam nació en Sicuani, Cusco, el 2 de julio de 1952. Sus padres fueron Julio Ponce Tejada y Carmen Antúnez de Mayolo Méndez. Fue sobrino bisnieto del sabio peruano Santiago Antúnez de Mayolo. Tuvo tres hermanos: Fernando, que trabajó como investigador científico en Hewlett Packard y en Xerox Palo Alto Research Center. Ana María, trabajó en la Escuela de Derecho de Stanford University, y Raúl, quien trabajó en Stanford University. 

Japam se graduó de la Escuela Militar de Chorrillos en 1974 en la Promoción Teniente General Juan Bautista Zubiaga. Se casó con la piurana Clorinda García Morey. Tuvieron una hija: Coysi Ponce García quien nació el 4 de julio de 1979 en Lima. Coysi, la heredera del héroe, es psicóloga con estudios en London School of Economics. Está casada con el inglés Oliver Wotton y tienen dos hijos.   

Una historia de conflictos

Desde el término del proceso independentista en el siglo XIX, se dieron diversas disputas territoriales entre los nuevos países sudamericanos. En muchos casos, los acuerdos limítrofes se alcanzaron después de enfrentamientos bélicos. Así, nuestra frontera norte, limítrofe con Ecuador, estuvo en constante tensión. Ecuador aspiraba a tener una salida por el río Amazonas, deseo que colisionaba con la soberanía territorial del Perú. Estas tensiones llevaron a varios conflictos entre ambos países entre los que resaltan: la campaña de Zarumilla en 1941, el conflicto de la Cordillera del Cóndor en 1981 y el conflicto del Cenepa en 1995.

En 1998, con la firma del Acta de Brasilia, que ratificó el Protocolo de Río de Janeiro de 1942, y la colocación del último hito en la línea de frontera en 1999, se cerró una época larga de litigio con el país vecino del norte. 

El 11 de enero de 1981 una patrulla peruana detectó sobrevuelos de helicópteros ecuatorianos en la zona oriental de la Cordillera del Cóndor, es decir, en territorio peruano. Ante la señal de alerta, se hicieron vuelos de reconocimiento confirmando que antiguos puestos de vigilancia (PPVV) peruanos, que habían sido desactivados años atrás, estaban siendo ocupados por tropas ecuatorianas. Ecuador había “bautizado” estos puestos con nombres similares a PPVV ubicados en su territorio con el fin de provocar confusión en la opinión pública. Este es el caso del puesto de vigilancia N° 22 (llamado así porque fue descubierto el 22 de enero) o “Falso Paquisha”. 

Luego de confirmada la información de la infiltración de las tropas ecuatorianas, el presidente Fernando Belaunde Terry ordenó su desalojo. Empezaba así un nuevo conflicto bélico entre ambos países. Las operaciones militares se desarrollaron en enero y febrero de aquel año. 

El 29 de enero de 1981 se inició la primera fase bélica. Por lo agreste de la geografía se optó por el uso de helicópteros artillados que “ablandaron” los parapetos enemigos. En una segunda incursión, otras aeronaves llevarían hombres de asalto sobre el mismo objetivo, realizándose así la primera operación helitransportada con caída vertical de Sudamérica. Fue importante la participación de los aviones Mirage 5P de la Fuerza Aérea del Perú, que establecieron una sombrilla de protección sobre las fuerzas terrestres durante las operaciones de asalto.

Las defensas ecuatorianas respondieron con nutrido fuego de ametralladoras al ataque de los helicópteros, cubriendo así la retirada de sus tropas. Cuando desembarcaron los comandos de asalto peruanos, el PV 22 se encontraba abandonado. Inmediatamente se hizo el pabellón nacional. Nuestras tropas conquistarían el PV 3 y PV 4 hasta el 2 de febrero.

Salto a la inmortalidad

El 20 de febrero una escuadrilla de 4 helicópteros MI8 del ejército peruano llegó al antiguo PV 4 para su recuperación. La incursión fue respondida con nutrido fuego de ametralladora. El helicóptero que iba a la vanguardia fue impactado por proyectiles enemigos, provocando la muerte inmediata del teniente Japam. La aciaga nave se precipitó a 100 metros del objetivo. La fusilería ecuatoriana trató de rematar a los sobrevivientes de la nave, pero estos repelieron el ataque con éxito. El segundo helicóptero logró desembarcar la patrulla a bordo siendo atacada por el fuego enemigo, el jefe de la patrulla fue herido y tuvieron que replegarse. El resto de los helicópteros no descendió. Una segunda incursión, esta vez con 5 helicópteros, rescatarían a los heridos y al cadáver del teniente Japam. La conquista del PV 4 se lograría ese mismo día con la acción conjunta de una aproximación terrestre y ataque desde helicópteros. A las 10 de la mañana se izaba el pabellón nacional en el último PV que había sido apropiado por el Ecuador.   

Honor a su sacrificio

Después de esta operación militar los gobiernos de ambos países pasaron a la ronda de negociaciones diplomáticas. La larga historia de desencuentros limítrofes con el Ecuador lamentablemente no terminaría en 1981.

El fatídico 20 de febrero, el día que derribaron el helicóptero peruano, Japam ya tenía permiso para retornar, pero quiso quedarse para acompañar como copiloto a sus compañeros de armas con el fin de regresar juntos al día siguiente, después de cumplir con la misión. El mismo día de su inmolación fue ascendido al grado superior de capitán. En honor a su sacrificio, varias provincias del país tienen centros educativos y parques que llevan su nombre. La asociación de veteranos que participaron en los conflictos del 78, 81 y 95 toma el nombre de Julio Ponce Antúnez de Mayolo. Sus restos descansan en el cementerio Jardines de la Paz de Lima.