• JUEVES 2
  • de abril de 2026

Cultural

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Arte contra la violencia de género


Texto Renzo Chávez

En una sociedad cambiante, en la que crece la sensibilidad hacia la violencia de género, el trabajo por visibilizar este problema estructural trae consigo la puesta en marcha de proyectos e ideas que, con propuestas tradicionales o novedosas, permiten al público reflexionar sobre la necesidad de erradicarlo.

Al respecto, el arte cumple un papel protagónico. Al trabajar las emociones impacta en el imaginario individual y colectivo fortaleciendo los conceptos que ya le han sido presentados. Para ello, el trabajo de las personas que viven del arte es fundamental.

Artistas como medios

Este es el caso de la actriz María del Carmen Sirvas, que desde el 2010 –cuando concluy 
sus estudios en la PUCP– ha participado en varias obras teatrales y series televisivas; y que fue galardonada con el premio a mejor actriz 2019 por el blog Oficio Crítico.
“Siendo mujer, es importante para mí –por varias experiencias que he tenido en mi vida– esclarecer ciertos temas. Yo creo mucho en la igualdad, que es una lucha constante ahora, junto a los derechos de la mujer”, expresa.

Para Sirvas, la riqueza del teatro, el poder de contar diferentes historias, ayuda a que las personas puedan visualizar la realidad desde otra perspectiva, y así ir cambiando mentalidades para transformar la sociedad. La experiencia le ayuda a reafirmar esta idea.

“Recuerdo que hace poco participaba en una obra de microteatro llamada Permiso, soy mujer, que reflejaba un futuro distópico en que la mujer debía cumplir ciertas características para serlo, pero esto era desde un punto de vista conservador; es decir: debía servir en su casa, hacer varias cosas en el hogar, educada, no podía realizar labores de fuerza.

“Y recuerdo que al final de una función, se acercó una mujer, casi llorando, y me dijo: ‘Esta obra me ha tocado mucho, me sentí muy identificada porque la sociedad me exige ser perfecta’, y es raro porque veo a la gente reír o llorar, al final salen agradecidos con lo que recibieron. Es maravilloso ver como el público se transforma a partir de lo que reciben. Cambiar el mundo es utópico, pero con transformar algo en el corazón de las personas es un gran paso”.

Esta y muchas otras experiencias hacen que María del Carmen Sirvas trascienda de las definiciones que podrían parametrarla en algún estándar conceptual, para llegar a lo que ella considera su originalidad.

“Yo admiro mucho la lucha feminista, porque busca la igualdad y la mujer ha sido bastante acosada, reprimida, ninguneada, entre otras muchas cosas que ha sufrido. Sin embargo, creo que establecer una definición es complejo. Pero en lo que yo creo mucho es encontrar la paz y la igualdad entre hombres y mujeres”.

Una historia más que real

María del Carmen Sirvas participa en la nueva puesta de 1997, 14 de noviembre, una obra teatral ambientada en la década de los 90 que relata la historia de María, una mujer víctima de abuso sexual por parte del novio de su hermana durante su adolescencia y que, muchos años después, busca superar esta experiencia traumática.

María del Carmen tiene el difícil papel protagónico, lo que significó un reto para ella, puesto que le impulsó a realizar un intenso proceso interno. “Dicen que las obras buscan a sus actores, y siento que este personaje me ha llegado de una forma ‘mágica’, comenzando con que lleva mi nombre”.

“María ha vivido cosas que yo no, o por lo menos no a ese nivel. Pero si hablamos del acoso, o de las formas de ser violentada, creo que la mayoría de las mujeres hemos sido vulneradas de alguna forma, en la calle con miradas acosadoras, manotazos, otros hechos que te hacen sentir violentada”.

Esos recuerdos, sumados a las historias que pudo recoger de mujeres cercanas a su entorno y el trabajo de equipo del elenco, permitieron que María del Carmen pueda construir un personaje tan complejo como la protagonista de 1997, 14 de noviembre.
Esta obra, que contiene fuertes y variados mensajes transmitidos con expresión corporal –de ahí la clasificación de “obra física”–, facilita al público entender lo complejo que es para una mujer violentada sanar sus heridas internas.

“No debemos tener miedo, no debemos callar. Ahora salen muchas denuncias de acoso y agresión porque es el momento en que la gente se atreve a contarlo, por eso me parece importante decirlo para que no siga pasando, que no les suceda a más personas, para resolver el problema lo más pronto posible y no quede en nosotras como una carga imposible de superar”.

Sobre las tablas

Para María del Carmen Sirvas, el teatro la convierte en un canal para transmitir los mensajes que muchas veces callan las personas, por eso su empeño en la construcción de sus personajes, como el trabajo que hizo en la obra ‘1997, 14 de noviembre’, que estrenará el 10 de marzo en el nuevo Teatro Julieta (Pasaje Porta 132, Miraflores) y se presentará los martes y miércoles a las 20:00 horas, hasta el 1° de abril.